AL PASO / Democracia no es solo poder votar

RAMÓN GÓMEZ CARRIÓN

 

Los independentistas catalanes aburren ya a las ovejas con su permanente discurso victimista y torticero frente al Estado español y no sólo contra el Gobierno. Los dirigentes de la Generalitat y de los partidos que quieren la secesión se han fotografiado tras una enorme pancarta con la palabra democracia. Son más falsos que Judas. Se quieren amparar en una pancarta a sabiendas de que no son demócratas. La presidenta del Parlamento catalán, Carme Forcadell, se ha unido al coro de Mas, Homs y compañeros mártires proclamando que “votar no es delito”. 

 

Carme Forcadell recibe muestras de apoyo al ir a declarar ante el TSJC. Pueden decir lo que quieran, incluso pueden decir misa yendo más allá de lo que hizo Marta Ferrusola, la madre superiora del convento de los Pujol-Ferrusola, de los que huyen ahora los independentistas como de la peste. La mentira (engañar a sabiendas…tras engañarse a sí mismos, claro) es perniciosa siempre, pero más cuando se utiliza para destruir la convivencia del pueblo soberano despreciando el imperio de la ley.  

 

Se ponen detrás de la palabra democracia y se inventan teorías destructoras del significado natural de esa palabra. “Votar no es delito”, dice la señora Forcadell. Pero votar a favor de la ruptura del Estado, votar a favor de la sedición, votar una ilegalidad, en suma, es delito. Esta es la verdad. Aquí no se enfrentan independentistas contra españolistas. Ese es un planteamiento erróneo. 

 

Lo que pretenden Mas, Puigdemont, Forcadell y Junqueras es romper España, es saltarse la Constitución, es un golpe de Estado. Votar, en abstracto, no es delito; votar un golpe de Estado es un gravísimo delito que debe ser perseguido por las instituciones estatales con toda contundencia.

Poner en tela de juicio el imperio de la ley es convertir la democracia en una pancarta 

Estos independentistas de pacotilla mienten y saben que mienten. Pero si convocan el referéndum independentista tienen que asumir que van a terminar en la cárcel. Companys y sus consellers fueron encarcelados por la II República por proclamar la independencia de la nación catalana. Rajoy se lo está advirtiendo de forma velada y los españoles le agradecerían que fuera más contundente. Los mentirosos independentistas saben (porque está escrito y firmado por él) que Rafael Casanova, al que ponen flores con motivo de la Diada, no luchó en 1714 por una Cataluña independiente, sino por una Cataluña que, con el resto de España, tuviera un rey Habsburgo, no Borbón. 

 

Se les podría llamar ignorantes a estos líderes independentistas que están dividiendo a los catalanes absurdamente. Pero no son ignorantes, son mentirosos compulsivos y no buscan el bienestar de todos los catalanes, sino sus intereses. Lo triste es que han conseguido meter en la cabeza de algunos catalanes que el resto de España les roba. Otra gran mentira que no por serlo es menos perniciosa porque alimenta el odio que tiene muy difícil, si no imposible, cura. Hace falta mano dura contra los sembradores de odio.

 

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