El padre de todos los guiones

ALEX GUILLÉN

1973 fue un año clave en la historia contemporánea: ocurrió la primera gran crisis del petróleo, EEUU se retiró de Vietnam y el productor Arthur P. Jacobs compró los derechos cinematográficos de la novela "Dune". Un libro que para todo aquel que lo desconozca es una archiconocida obra maestra de la ciencia ficción. Una obra famosa por ser prácticamente inadaptable a cualquier formato audiovisual debido a sus complicados aspectos conceptuales y de diseño.

 

Cartel de "Dune, según Jodorowski". Y pensaréis, ¿Qué importancia tiene esta adquisición para la historia de la humanidad? Pues aunque parezca mentira, el aleteo de esta mariposa  provocó un tsunami cultural de dimensiones nunca vistas. Y todo ello porque Jacobs le encargó la adaptación cinematográfica de la obra a la última persona a la que nadie le habría encargado una película: Alejandro Jodorowsky. Este es el punto de partida del exquisito documental "Jodorowsky's Dune", un fallido proyecto que cambió la historia del cine para siempre.

 

Pues el chileno Jodorowsky - director, actor, pintor, escultor, filósofo, escritor, sociólogo, tarotista y psicomago de profesión, que en 1973 era el gurú del cine experimental gracias a la extraña "El Topo"- decidió realizar la película más ambiciosa que nadie hubiera hecho nunca bajo dos modestos leitmotivs: "Crear al Dios de las películas para traer a un auténtico profeta a la tierra" y "conseguir que los espectadores alucinaran como si estuvieran colocados de LSD solo con ver la película". Fácil y sencillo.

 

https://www.youtube.com/watch?v=XVliO0wAiu4

 

El guión

 

Manos a la obra. El responsable del proyecto se embarcó en un guión que contaba ni más ni menos que con 3.000 dibujos que secuenciaban plano a plano y diálogo a diálogo lo que el chileno tenía en mente. Una película en dibujos con una duración de más de 14 horas, llena de licencias creativas aprobadas tanto por el productor como por el autor. "Una guía telefónica" repleta de diseños y arte conceptual, que se llevó dos millones de dólares de los 9'5 presupuestados y que "sintetizaba" la visión del director.

 

El equipo técnico

 

Lo que la infinita mente de Jodorowsky no alcanzaba a plasmar, lo realizaba su equipo técnico, formado por aquel entonces por un equipo de don nadies talentosos y desconocidos. Un grupo de "guerreros espirituales" como los definía el director, formado por HR Giger, dibujante y creador de Alien; Moebius, leyenda del cómic, y Chris Foss, reputado ilustrador de ciencia ficción. Y la banda que iba a ponerle música a tanta locura, Pink Floyd. Casi nada.

 

El reparto

 

Un proyecto tan ambicioso necesitaba actores que estuvieran a la altura. La decisión que se tomó fue reunir a un reparto estelar de egos dóciles como David Carradine, Orson Welles o Mick Jagger. Y a la cabeza de todos ellos, Salvador Dalí como el  emperador loco de la galaxia. Pidió 100.000 dólares por hora, pues quería ser el actor mejor pagado de Hollywood. Como no podía ser de otra forma, le fueron concedidos.

 

La financiación

 

Alejandro Jodorowsky  puso toda la carne en el asador, pero nadie quiso comérsela: el proyecto se fue a pique. Tres fueron las razones: el rechazo de estudios y productores por la fama de genios locos que tenían el chileno y su equipo. Los 5 años de pre-producción que habían consumido todo el presupuesto (asusta pensar en lo que hubiera costado ese rodaje). Y, fundamentalmente, el miedo a llevar a la gran pantalla una obra excéntrica y surrealista, larga hasta decir basta y presumiblemente incomprensible para la mayoría del público.

 

El estilo del documental

 

Sin salirse del estilo clásico del documental, los testimonios de un nostálgico director sostienen una película que intenta homenajear lo que el chileno quiso y no pudo hacer: darle vida a las letras de Frank Herbert. Lo consiguen animando los bocetos y diseños que hace cuatro décadas imaginaron Moebius, Giger y compañía. Ellos mismos se encargan de aportar sus vivencias como parte activa del proyecto complementando a Jodorowsky junto a otros expertos y productores involucrados. Y todo ello mientras flota en el ambiente la misma pregunta que todos nos estamos haciendo: si se hubiera realizado "Dune",  ¿cómo habría sido?.

 Cartel de "Alien" de Ridley Scott.

El legado

 

"Dune" nunca pasó de pre-producción. Y su complejo guión cargado de arte conceptual  fue pasando de mano por distintas productoras hasta que un día quedó abandonado en la vieja estantería de un almacén. Años más tarde, el productor italiano Dino de Laurentiis compraría los derechos de la obra que sería llevada infaustamente al cine por David Linch.

 

Pero cuenta la leyenda que un día el joven director Ridley Scott encontró el manuscrito en aquel almacén. Y que en sus hojas, encontró la inspiración y los diseños para realizar "Alien: El octavo pasajero" y "Blade Runner". Dos de las obras cumbres de la ciencia ficción cinematográfica, que revolucionaron el cine y que beben directamente de este guión.

 

Lo mismo le pasó a George Lucas, tras cuya lectura surgió "Star Wars" y "Terminator". Y a las hermanas Wachowski, que encontraron la inspiración necesaria para abordar "Matrix". Pues dicen que el que lee el guión, encuentra la inspiración para realizar un proyecto de ciencia ficción original y revolucionario.

 

A fin de cuentas, es el padre de todos los guiones.

 

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