“Hay que fiarse del medio y del periodista, la prisa por informar es contraproducente”

SAGRARIO RUIZ DE APODACA, periodista corresponsal de RNE en Roma.  

Por SONIA MARCO

Tras un periplo de dos vuelos en ocho horas de Roma a Alicante, la periodista de RTVE Sagrario Ruíz de Apodaca compartió en Casa Mediterráneo sus vivencias como periodista y visión de la deriva política y social de los destinos donde ha trabajado como corresponsal, como EEUU, Italia y el Vaticano. La turbulenta actualidad política del país trasalpino Italia, el novedoso pontificado de Francisco I y la cobertura informativa de la Casa Real española, fueron algunos de los temas que analizó en el ciclo “Periodistas y el Mediterráneo” que organiza Casa Mediterráneo con la colaboración de la Asociación de la Prensa de Alicante.

Sagrario Ruiz de Apodaca en Casa Mediterráneo. Foto: S. MARCOA finales de los 80 comenzó trabajando en el ente público con una beca de verano tras finalizar sus estudios en la universidad de Navarra. Su destino fue la redacción del entonces revolucionario teletexto, que permitía informar en tiempo real en formato teletipo y que constituyeron la antesala del periodismo electrónico. Tras finalizar su estancia, al poco tiempo se incorporó en los servicios informativos de RTVE donde cubrió diferentes áreas de la actualidad nacional.

En 2003 da el salto internacional y ocupa la corresponsalía de Washington, dos años después del atentado del 11-S. Para Sagrario “fue un año muy interesante, pues se aprende mucho cuando cambias de país y tienes que enterarte de las noticias en otro idioma que no es el tuyo, buscar tus fuentes, darte a conocer… Ello supuso un esfuerzo personal importante, pues trabajar en Washington con la diferencia horaria que hay con España hace que te despierten a las cuatro de la madrugada para preparar el directo en el telediario de las tres de la tarde, que son las nueve allí.”

Una etapa muy intensa a nivel informativo, con la guerra de Irak en pleno apogeo y la división de las potencias internacionales respecto a la intervención militar. Sagrario recuerda que “la etapa de la administración Bush que viví fue muy alucinante por la forma en que justificaba su política internacional, con una guerra en marcha que costó muchas vidas y dinero, con el argumento de la tenencia de armas de destrucción masiva por parte de Sadam Hussein. Nunca aparecieron y quedó en evidencia que esa guerra no estaba justificada”.

Sagrario Ruiz de Apodaca en Casa Mediterráneo. Foto: S. MARCONueva Casa Real

En septiembre de 2004, Sagrario volvió a España y asumió una tarea bien distinta pero no menos intensa: la de cubrir la información de la Casa Real tras la boda de los entonces Príncipes de Asturias. Una institución con sus propias reglas, cuya cobertura informativa representó para Sagrario un nuevo reto, pues “trabajar con la Casa Real no tiene nada que ver con ser corresponsal o cubrir otro tipo de noticias desde la redacción. Es una institución que tiene sus normas y protocolos, y que desde el punto de vista de la comunicación no ha sido todo lo transparente que empieza a ser ahora; muchas veces tenías que interpretar lo que querían decir”.

Los ritmos de trabajo cambian y Sagrario recuerda aquel tiempo como “frenético, pues tenías un directo mientras se producía un acto, pero también interesante, ya que me sirvió para conocer el papel tan importante que cumple la Monarquía a nivel diplomático: son los mejores embajadores de España, figuras reconocibles en todo el mundo, a los que respetan y valoran”.

A ello se unió el hecho de conocer personalmente a la entonces Princesa de Asturias, que convirtió aquella etapa en “una experiencia un tanto extraña, pues Letizia Ortiz había sido mi compañera de redacción y verla convertida en la esposa del heredero a la corona, desempeñando su papel oficial, era muy chocante”. 

Desde la barrera

 Tras cinco años cubriendo la Casa Real, Sagrario decide tomarse un tiempo para poder dedicarle más tiempo a su familia. Viaja de nuevo a Washington acompañado a su marido, Lorenzo Milá, que es destinado de corresponsal a la capital estadounidense. De este modo, vive la actualidad de otra manera, más relajada pero no menos intensa. El cambio en la administración que supuso la llegada de Barak Obama a la presidencia significó un revulsivo social y político que Sagrario estima como “un periodo mucho más ilusionante que el anterior con Bush. EEUU se renovó, rejuveneció, la gente estaba entusiasmada, y se esperaba mucho de él, se depositaron muchas expectativas. Fue tanto el entusiasmo que despertó, que era complicado que pudiera satisfacerlo plenamente”.

“El matrimonio Obama generó una energía muy buena y positiva. Puso en marcha medidas revolucionarias, como la reforma sanitaria, que no es perfecta, pero dio un paso importante ampliando las coberturas. También evitó una política intervencionista en el panorama internacional, lo que quizás le pasó factura, como no involucrarse en la guerra de Siria; se apostó mucho por el medio ambiente…fue un periodo muy interesante”.

La llegada de Trump a la presidencia de EEUU la vivió ya en Europa, y desde la distancia “me preocupaba su ascenso y pensé que no ganaría al final, pero el fenómeno Trump fue muy novedoso en ese momento, con el empleo de un lenguaje muy directo que caló en el electorado. Él consiguió movilizar a una América profunda, fundamentalmente blanca, conservadora, que había sufrido mucho la crisis económica y quería ver de nuevo a su país como una gran potencia mundial, esa “Gran América” que Trump utilizó como eslogan. Por otra parte, la población estaba desafectada del sistema y Hilary Clinton lo representaba, por lo que optaron por Trump”.

De la actual situación de EEUU y su líder, Sagrario indicó que “me preocupan sus políticas, se ha retrocedido en el Medio Ambiente, en el ámbito internacional, en una vuelta a las energías más contaminantes, su lucha contra la inmigración...Es imprevisible en sus reacciones, con actitudes hostiles contra la prensa y el trabajo de los periodistas, como ha demostrado en las ruedas de prensa de la Casa Blanca”.

Sagrario Ruiz de Apodaca durante su intervención en Casa Mediterráneo. Foto: M. GILABERTVieja europa, nuevos populismos

En 2014 Sagrario se incorpora a su trabajo y vuelve a Europa, abordando la corresponsalía de RNE en Roma. La vida política de Italia es un hervidero en los años en que aterriza en el país trasalpino, con una crisis económica mundial y un largo estancamiento de la economía italiana que hacen florecer nuevos partidos como el Movimiento 5 estrellas de Beppe Grillo, y una nueva Liga Norte impulsada hasta el sur bajo la batuta de Mateo Salvini.

Antisistemas y populistas, que el pasado 4 de marzo derrotaron en las urnas a los partidos tradicionales, y cuyo pacto de gobierno ha supuesto un cambio en la política italiana. La primera medida del ministro del Interior Salvini de cerrar los puertos italianos a los barcos que porten inmigrantes ilegales ha apuntalado su popularidad, y como señala Sagrario “las últimas encuestas señalan que Salvini ha subido puntos en intención de voto, mientras el Movimiento 5 estrellas ha retrocedido. El carisma de Salvini ha calado en los ciudadanos, que señalan que les gusta porque, simplemente, cumple lo que dice”.

Nuevo Vaticano

Por otra parte, justo un año antes de su llegada a Italia, el papa Francisco I fue elegido en sustitución de Benedicto XVI, quien abdicó por motivos de salud. Un pontífice procedente del continente americano cuyo perfil prometía nuevos aires a la institución, con la pederastia y la opaca gestión financiera del pequeño estado como caballos de batalla. Tras cinco años de pontificado, Sagrario señala que “Francisco ha hecho lo que ha podido estos años, que no es poco. Ha puesto el debate de la pederastia sobre la mesa y para ello ha convocado un cónclave el próximo mes para abordarlo en profundidad. Por contra, no ha abordado, ni abordará, cuestiones dogmáticas como el sacerdocio femenino o la aceptación del matrimonio homosexual. Su objetivo es que la Iglesia sea una institución más transparente en su gestión, centrada en los principios del Evangelio con la defensa del más débil, del más necesitado, como prioridad”.

Era de posverdad

Internet, las redes sociales y la inmediatez a la hora de transmitir información que permite su uso como medio de comunicación, ha supuesto un varapalo a la profesión y su papel como referente de la sociedad en esta tarea. Los políticos, lobbys y líderes mundiales hacen uso de las redes sociales para transmitir su mensaje, abocándonos a una era de posverdad. Sagrario Ruíz de Apodaca opina que este fenómeno “es muy preocupante. Las redes sociales han multiplicado las vías de información, no siempre rigurosas y ciertas. Ello tiene mucho peligro y riesgo, por las noticias falsas que se difunden con el fin de intentar manipular a la población, como las ingerencias rusas en la campaña electoral estadounidense y en el resto de países occidentales. Son dinámicas que buscan desacreditar las instituciones democráticas y el sistema. Me preocupa mucho”.

Respecto al papel del periodismo en esa coyuntura, indicó que “no puede ser que la información, que debe ser rigurosa, seria y responsable, se convierta en un arma arrojadiza contra el sistema. Es peligrosísimo”.

Como receta para combatir esta situación, señaló que “hay que fiarse del medio y el periodista que publica la información, pues la prisa por informar es contraproducente y tiende a cometer errores. Prefiero esperar y que me cuenten bien las cosas a que las informen mal y tengan luego que ir rectificando”.

 

 

 

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