"El buen cine lo puedes ver a cualquier edad"

MIGUEL ÁNGEL LAMATA, guionista y director de cine.
Por SONIA MARCO

Miguel Ángel Lamata (Zaragoza 1968) llega a Alicante a punto de visionar su próximo estreno. Se trata de la adaptación de la serie de libros juveniles “Los futbolísimos” de Roberto Santiago, una película coral con mucha acción y humor, con los niños como protagonistas. Lamata hace un paréntesis en su visita para contarnos detalles sobre este nuevo trabajo, donde ha volcado su experiencia en rodar películas de acción y se ha retraído a su niñez y adolescencia, sacando su niño interior e imprimiendo su fascinación por las películas de aventuras del Spielberg de los 80.

Miguel Ángel Lamata en Casa Mediterráneo durante su reciente visita a Alicante. Foto: S. MARCOTras el estreno hace dos años de “Nuestros amantes”, comedia romántica de líos y casualidades plagada de diálogos brillantes muy de estilo de su admirado Woody Allen, Miguel Ángel Lamata cambia de registro y se decanta por el público familiar, dirigiéndose tanto a niños como adultos. Huidizo de la tiranía de las redes sociales –se maneja con un Nokia con mensajería de texto-,  Lamata se muestra cercano y con respuestas plagadas de su fino humor, donde nos habla de su nuevo trabajo, de su universo cinematográfico y de sus planes de futuro.

—Tu última película “Nuestros amantes” se estrenó en 2016. Estamos en 2018, supongo que algo tendrás entre manos ahora…
—Hemos hecho una película llamada “Los futbolísimos” que no tiene nada que ver con la anterior, basada en el best seller de Roberto Santiago, y que siempre comparo con “Los Goonies” porque tiene los ingredientes que nos atraparon a muchísimos cuando éramos pequeños que son aventura, misterio, romance, acción y, en este caso, también deporte. Es una gran historia sobre la amistad, rodada en clave de thriller.

Los futbolísimos está dirigida al niño interiior que todos llevamos dentro—¿Cómo ha ido el rodaje?
—Me lo he pasado muy, muy bien, y los nueve niños protagonistas, que no habían hecho cine antes, se han convertido en mis colegas. Para mí ha sido una de las experiencias profesionales más gratas de mi vida, a pesar de que me avisaron que rodar con niños iba a ser un apocalipsis, un horror, un Vietnam…(risas). Pero como tengo mi niño interior siempre un poco fuera, ayudó bastante. Lo saqué todo el rato con ellos.

—Hablamos entonces de una película para un público infantil-juvenil, muy distinto de todo lo que has hecho hasta ahora.

—El buen cine lo puedes seguir viendo a cualquier edad. Cuando empecé a ir a las salas tenía entre 13 y 15 años, y me encantaban las películas como “Los Goonies”, “ET”, “Poltergeist”, muchas dirigidas o apadrinadas por Spielberg, que las sigo viendo hoy y me siguen maravillando. Por eso creo que esta película puede divertir mucho a un público adulto, porque está también dirigida al niño interior que todos tenemos, del que yo no me he olvidado. Por ello hay cosas en esta película que son explícitamente para adultos y que los niños no pillarán demasiado...bueno, algunos listos seguramente sí. (risas)
Es una película con la que es muy complicado aburrirse. Mañana la veo con los actores protagonistas y están todos muy expectantes porque el ambiente en el rodaje ha sido muy bueno a pesar de lo laborioso y complicado de rodarla.

—¿Cuándo la estrenarás?
—Le estamos dando vueltas, pero será para mediados de agosto.

—¿Dónde la habéis rodado?
—En Madrid, Guadalajara y Segovia, y lo más difícil han sido las escenas de fútbol. El propio John Huston cuando hizo “Evasión o victoria” dijo que el fútbol era lo más complicado que había hecho en su vida, pues se necesitan muchos medios técnicos, cámaras que cubran todos los ángulos, y claro, hay que buscar otros trucos para que la gesta épica que es rodar deporte te llegue a emocionar. Creemos, humildemente, que hemos podido conseguirlo.

Miguel Ángel Lamata en Casa Mediterráneo durante su reciente visita a Alicante. Foto: S. MARCO—Bueno, llevas unas cuantas películas a tus espaldas y estás curtidos en los rodajes extremos.
—Es cierto, la primera película que hice -"Una de zombies" 2004- era muy complicada, con un festín de efectos especiales, físicos y mecánicos, y yo que no estaba muy versado en eso tuve que aprender a hacerlo. La segunda todavía más, y la tercera ya estuve más tranquilo porque tuve menos complicación a nivel técnico, al igual que la cuarta. En este caso, el rodaje ha tenido más dificultad, con una postproducción digital bastante larga que seguramente, si lo hemos hecho bien, ni la notaréis. La acción siempre es complicada en el cine, hay escenas que dan muchos quebraderos de cabeza.

—¿Y cómo se te ocurrió empezar en el cine con este género?
—Pues la verdad es que me apetecía hacer una película entre fantástica y de cine negro, y Santiago Segura, que fue el productor de esa película –“Una de zombies”, 2004-, leyó el guión y tras aceptar hacerla, me animó a hacer crecer la película a nivel de acción, pues sabía que a mí me gustaba mucho.  También me animó a meterle un aspecto terrorífico, género que también me encanta, y de ahí resultó un cruce que me pareció muy saludable: comedia, acción, cine negro, un poquito de terror, con el resultado de una película muy loca que la veo y me sigue haciendo gracia.


Tras la acción llegó la calma
Después del éxito de “Una de zombies”, Lamata repitió éxito con “Isi & Disi, alto voltaje” en 2006, y no volvería a estrenar un nuevo film hasta 2010 con “Tensión sexual no resuelta”, una comedia coral centrada en las relaciones de pareja que tuvo su continuidad con “Nuestros amantes” en 2016. Más enredos de parejas con abundante dialéctica y menos acción, sin perder el humor y con guiños a su admirado Woody Allen.

—¿Por qué cambiaste de registro con esta película?
—Me apetecía contar una historia lo más universal posible y lo más abierta a un público variado, de cualquier lugar, que podría transcurrir en Moscú o en Belgrado, muy basada en los personajes y en sus conflictos y nada más. Las películas que había hecho antes tenía más aparataje que se comía mucho la historia, con mucho follón: música muy alta, cosas que explotan, persecuciones…y me apetecía hacer algo más tranquilo, más reposado, donde el único efecto especial que pudiera explotar fuera las pasiones. Supongo que también echaba de menos mis años de director de teatro, donde sólo hay personajes, texto, pasión y el público. Es la esencia, y quería volver a ello, al teatro, donde se habla mucho y los personajes se van desnudando, casi te diría porque no tienen más remedio.

—“Nuestros amantes” es una película que recuerda mucho a la obra de Woody Allen. ¿Es uno de tus referentes?
—Sin duda, empecé a ver sus películas cuando tenía 14 años y su figura me había interesado incluso antes: un señor pequeño con gafas, con aspecto de perdedor, y con un espíritu infantil intrínseco de Calimero…y eso es parte de su éxito, porque es algo muy universal: todos nos sentimos en algún momento ignorados, despreciados, no queridos…Y sus películas siempre me han gustado, hasta las que no son muy buenas siempre aportan cosas. Aunque a mí Neil Simon me gusta todavía más que Woody Allen, es un mago de las palabras que es capaz de plasmar en una frase todo un océano de emociones. Pero sí, Woody es uno de mis guionista de cabecera.

—Precisamente es muy de su estilo la forma de enlazar los destinos de los personajes que haces en tus películas: desconocidos a priori que al final tienen muchas cosas y personas en común.
—Hay una cosa curiosa: las cinco películas que he hecho son comedias, más o menos de aventuras, algunas más gamberras que otras, más o menos profundas, pero todas tienen en común un ritmo de thriller, como “Nuestros amantes” que tiene una serie de revelaciones más propias del thriller que de la comedia. Pero también es cierto que es muy difícil que me extirpen el sentido del humor, lo tengo muy a flor de piel. El humor no es la capacidad de hacer reír a tus semejantes, que también, sino esa herramienta de la que echamos mano a diario para no volvernos locos. Muchas veces grandes tragedias de Shakespeare o de Chejov, tiene una brizna de humor que hace que el drama impacte todavía más.


Sin parar
—Tras el estreno de “Los futbolísimos”, supongo que tendrás otro proyecto en ciernes. ¿Qué planes tienes a medio plazo?
—Pues creemos que la película va a funcionar muy bien y estamos pensando ya en la segunda parte. También te puedo decir que para 2020 voy a intentar poner en marcha una película producida por Vanessa Montfort y por mí que va a ser bastante loca, del estilo de “Dos tontos muy tontos”, pero todavía más, creo que la va a superar bastante.

—Creía que ibas a decir que una estilo Bergman, por aquello de cambiar de registro… (risas)
—Bueno, nunca sabes...A mí hacer un dramón sin pizca de humor al menos una vez en la vida es algo que me gustaría bastante, pero no se cuándo llegará el momento. De momento, he escrito una película de terror muy contundente llamada “Bienvenidos al infierno” que vamos a ver cuando la ponemos en marcha. Proyectos no nos faltan y además son bien diferentes entre sí.

—Por último, me gustaría saber tu opinión sobre el movimiento #metoo y los escándalos sobre acoso que se han revelado en la industria cinematográfica norteamericana.

—Lo de Harvey Weinstein es una canallada absoluta y es una pena que se halla llegado a la conclusión de que tienen que haber más mujeres en el cine a partir de estos escándalos. Como director y como escritor me encantan los personales femeninos fuertes, como Jamie Lee Curtis en “Mentiras Arriesgadas” y Sigourney Weaver en “Alien”, y no me gusta que el “presuntamente” llamado sexo débil sea tratado como tal cinematográficamente.

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