''El Principal debe proyectarse como el icono cultural de la ciudad''

FRANCESC SANGUINO. Dramaturgo. Director del Teatro Principal de Alicante.

Por SONIA MARCO

El dramaturgo alicantino Francesc Sanguino llegó hace dos años y medio al Teatro Principal de Alicante como nuevo director tras el cambio de gobierno en el ayuntamiento, entonces propietario junto con el banco Sabadell del centro cultural. Tras la reciente compra del 33% por parte de la Generalitat, con nuevos retos y tras asentar las bases de su proyecto, Sanguino comenta cuál es su visión de lo que representa el Teatro en la ciudad, cómo ha llevado a cabo sus proyectos y cómo afronta su última etapa al frente de uno de los referentes culturales históricos de Alicante. La remodelación del edificio prevista para este verano, preparará el camino para terminar su contrato en 2019, año electoral. 

Frances Sanguino en su despacho del Teatro Principal, frente a una obra de Xavier Soler. Foto: S. MARCO—Tras asumir el desafío de dirigir el Principal hace dos años, ¿qué balance extrae de este tiempo al frente de uno de los referentes culturales históricos de la ciudad?

Todo ha ido mejor de lo que esperábamos. Soy un hombre de teatro, por lo que no me asustan los retos, y cuando llegué me encontré con un Teatro al que se le había recortado la mitad de las aportaciones, con una programación de perfil muy bajo, centrada en conseguir el máximo de taquilla. Se había olvidado de cumplir con la función de un teatro semipúblico, dejando de lado las artes escénicas.Por eso lo primero que hice fue intentar recuperar la afección de los ciudadanos por el teatro, ya que el Principal en sí es un patrimonio de la ciudad, y las ciudades que no tienen una marca cultural con un edificio emblemático como icono, pierden prestigio. A veces se olvida este factor, y es importante considerar al Principal como un ente referente de Alicante como ciudad de bienestar.

—Uno de los objetivos que entonces planteaste era fomentar la participación ciudadana en relación al Principal...

—En efecto, y de ahí vienen una serie de programas que hemos puesto en marcha como la Jove Companya de Teatro, en consonancia con las generaciones más jóvenes, la Jove Companya de Danza, la Residencia José Estruch, el programa del teatro de cámara, el Coro…Estas iniciativas tienen que ser el motor del Principal y no se trata de tener un edificio cerrado, sino generar actividad como un museo, con la diferencia de que se trata de una factoría a nivel tecnológico que concentra mucha gente en una única cita. Son edificios con una características funcionales diferentes, por lo que el reto es convertirlo en el paraninfo sociocultural de la ciudad, un papel que se había ido perdiendo en las últimas décadas.

—Cuando comenzaste en el teatro, allá por los 80, había un movimiento de teatro de barrio donde del amateur se pasó al profesional. ¿Se intenta de nuevo generar ese ambiente?

—Comencé en el teatro en el instituto y cuando decidimos dar el salto al teatro profesional coincidió en una época en que el ayuntamiento compró el Teatro Principal y se apostó por una programación de perfil alto,volviéndose como el referente fundamental de la producción artística local. Precisamente esa pérdida de referencia del Teatro como foco cultural de la ciudad ha causado una falta de relevo de compañías como “Jácara” o “El club de la serpiente”, que nacieron al calor de ese momento y esa visión.

La política cultural es un prisma que debe contemplar todos los factores, pero tampoco es cierto que el teatro amateur sea el de base. El teatro de base surge al amparo de la formación en las escuelas superiores de arte dramático porque, por ejemplo, no es lo mismo ser bloggero que periodista...Pero en este país, paradójicamente, las enseñanzas de artes escénicas no están vinculadas con las universidades. No ha ocurrido como con el caso de las escuelas técnicas superiores, en este caso las escuelas artísticas superiores están fueran del sistema universitario.

¿Crees necesario este paso?

—En mi opinión, no es tanto dar este paso como crear una universidad propia de las artes, en la que estén todos los conservatorios, y que estos grados den lugar a posgrados relacionados con los estudios universitarios de las facultades tanto literarias como técnicas.

—¿Hay algún ejemplo en otros países donde haya este tipo de oferta formativa?

—Depende del país, pero en general este tipo de estudios sí están adscritos a las universidades.

Recientemente has sido nombrado vicepresidente de la Academia de las Artes Escénicas de España. ¿Cuáles son los objetivos que os habéis marcado?

—Tras sentar las bases de los primeros cuatro años,  ahora nuestro objetivo es convertirnos en el referente artístico de las artes escénicas en España. No desde un punto de vista profesional, sino artístico, generar un acerbo con publicaciones propias, y convertirnos a largo plazo en referente fundamental para cualquier gobernanza. No somos portavoces profesionales, sino del hecho artístico en sí.

—¿Qué papel ocupa Alicante en esta visión?

—Siendo de Alicante, haré todo lo posible para convencer a mis compañeros de las bondades de la ciudad para que se generen muchas actividades vinculadas.

¿Ello tendrá que ver con la recuperación de estrenos teatrales nacionales?

—Si, en ese sentido hemos recuperado algunos estrenos nacionales y próximamente tendremos a Fele Martínez estrenando nueva producción aquí. También en otoño acogeremos otro estreno nacional. Para que Alicante esté bien considerada a nivel nacional en este aspecto, se necesita de una parte de inversión en política cultural, y en ese sentido se olvidó completamente al Teatro Principal en los últimos años.

Respecto a la programación, la colaboración y coordinación con otros centros culturales de la ciudad fue una de tus propuestas…

—Si, era una visión que el concejal de cultura del ayuntamiento no compartió en su día. Lo que sí hice fue coordinar programación con otros teatros de la ciudad, como el Mediterráneo o el Arniches, con el que hemos recuperado una programación del nivel de la red de Teatres de la Generalitat.

Una de tus apuestas ha sido la programación de teatro valenciano, donde se ha incrementado la exhibición de obras en lengua valenciana.

—Mi apuesta fue el teatro y las artes escénicas valencianas, y para ello conseguí una subvención que ha permitido incrementar la programación de 2 a 8 obras que combinamos con el Arniches, donde se exhibe en pequeño y mediano formato, dejando el grande para el Principal. No es una cuestión lingüística; la cuestión es que hay más obras de compañías valencianas que se escriben en valenciano que en castellano.

Respecto al público, ¿cómo está respondiendo a esta nueva propuesta?

—Este es un país donde el público del entretenimiento es cada vez mayor, y en el caso del Principal se va recuperando paulatinamente el público amante de una programación más cultural. Hay algunas medidas de fidelización, pero funcionan más bien poco, y sin más aportaciones no podemos poner en marcha abonos de una forma más masiva, bajando los precios y, de esta forma, favoreciendo la democratización de la cultura. Hoy por hoy, estamos por encima de la media de la butaca valenciana y además soportamos el incremento del IVA, que nos cobran las compañías pero que decidimos no gravarlo en las entradas.

—En cuanto a la gestión financiera del Principal, en junio se presentaron las cuentas con un déficit de 335.000 €, prácticamente el triple del último registrado, lo que generó criticas en contra de tu gestión...

—Si quieres hacer una programación cultural que esté a la altura, es preciso que se financie y ello lleva consigo pérdidas. En general, los ayuntamientos hacen gasto público para recuperar las pérdidas que no se obtienen en taquilla, y los teatros de titularidad municipal trabajan con una recuperación de entre el 40 y el 70% de taquilla. El caso del Principal es distinto ya que, sin financiación, debe trabajar con un 150% de taquilla, lo que es una quimera.

Cualquier institución cultural de su nivel cuenta con unos gastos pagados y una asignación para programar, lo que no tiene este Teatro. Por el contrario, presenta un presupuesto de 3.3 millones de € de gasto en programación frente a 280.000€ de financiación de los propietarios -ayuntamiento de Alicante y Sabadell-, por lo que debe recuperar en taquilla aún tres millones. Al final quedan de déficit 335.000€, y el resto de ayuntamientos propietarios lo ponen. La pregunta que nos hacemos los alicantinos es: ¿por qué no se financia el Teatro Principal? Es importante que los ciudadanos sepan cómo se gestiona su Teatro y se genere este debate.El reto consiste en que se financie la programación que queremos para situar al Principal en la primera línea como referente cultural.

—Precisamente, hace unas semanas se ha formalizado la compra del 33% del Teatro Principal por la Generalitat, lo que supone una inyección de liquidez de unos 3 millones de euros. ¿Qué actuaciones hay previstas con este capital?

—Con esta aportación nos recuperaremos del déficit histórico, 500.000 que había más los 335.000 de este año, y con el resto haremos la segunda gran remodelación del Teatro después de la que se hizo en el año 90. Mi planteamiento es cerrarlo este verano para llevarla a cabo antes de la nueva temporada.

—¿En qué consistirá?

—Se tratará más bien de una remodelación, pues cambiaremos la equipación técnica y el patio de butacas, y arquitectónicamente se harán los arreglos necesarios de la fachada. Esperemos que sean para los siguientes 28 años, tal como ha durado la última que se hizo.

Por último, y a nivel personal, ¿cómo llevas tu creación literaria? 

—Totalmente aparcada, pues el trabajo en el Principal absorbe todo mi tiempo. Me he marcado un paréntesis hasta el 2019, cuando finalice mi contratación al frente del teatro. Después, ya se verá.

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