"La visibilidad de la mujer científica e investigadora es muy pobre"

Isabel Rodríguez, Doctora e investigadora en Turismo de la UA

 

por SONIA MARCO

Isabel es Doctora en Turismo por la UA y miembro del Instituto Universitario de Investigaciones Turísticas, la primera investigadora española en este campo en lograr la prestigiosa beca Marie Curie, dotada con casi 200.000€. Durante dos años pondrá en marcha su proyecto de investigación sobre la innovación en turismo en España y Reino Unido, y estará contratada por la Universidad de Surrey. ¿Después? Como hasta ahora, seguirá saltando obstáculos en la carrera de la investigación que en España sigue sin dar la estabilidad suficiente para parar y como ella comenta, dar respuesta a otras facetas personales y familiares. También reivindica mayor visibilidad a las mujeres en la ciencia, cuya práctica se sigue asociando a la figura de un hombre.

 

Isabel Rodríguez en el campus de la Universidad de Alicante. Foto: SONIA MARCO.—Primera investigadora en turismo que recibe la beca Marie Curie en nuestro país…¡Enhorabuena!

—Gracias, pero en la Universidad que me acoge, Surrey, ya han pasado dos investigadores Marie Curie con investigacioes aplicadas en turismo, aunque es cierto que su formación no era específicamente en este área. Lo atípico de mi caso es que me la hayan dado con una formación pura en turismo. No sé si a nivel europeo hay más gente que provenga sólo del ámbito del turismo.

 

—El haber solicitado esta beca europea, nos plantea el hecho de si la mujer investigadora española está bien reconocida en nuestro país.

—Hay un estudio de la Unidad de Mujeres y Ciencia de la Secretaría de Estado,  que constata la desigualdad de género en el campo de la ciencia en Europa, no sólo en España. Es un tema que se sigue sin resolver. Este estudio revela que la mujer está menos representada en el personal científico e investigador, sólo un 33% en la UE y un 38% en España. Además, las mujeres de ciencia siguen estando en los puestos de menor retribución, prestigio y proyección, y según el estudio, cuando solicitas ayudas en materia de I+D, la mayor parte se las conceden a proyectos presentados por hombres. Creo que habría que dar más visibilidad a las científicas españolas y dar más difusión a sus logros, como cuando reciben un premio. También a veces pienso en estas desigualdades y veo que, a nivel de representatividad académica, pocas mujeres he encontrado que sean rectoras. Pero esta situación no sólo es en España, también en Europa. La visibilidad es muy pobre, la población tiene en su conciencia el retrato robot de un hombre asociado al personal científico. Son temas muy arraigados culturalmente y ahí tenemos un buen trecho que hacer.

 

—Dada la desigualdad, ¿cómo es el día a día de la mujer investigadora en nuestro país? 

—La investigación es un camino tan difícil y tan duro, tan inestable para los jóvenes…Si quieres dedicarte a ello, dependes de becas, proyectos, que se pueden conceder o no. Y además con un tiempo limitado y dependiendo de la cuantía económica, que te permitirá contratar a un investigador de apoyo o no. Es un camino de obstáculos. Otra situación es si estás en el sistema con tu plaza de investigador docente, donde puedes organizar tu tiempo y dedicar más tiempo a la docencia o a la investigación. En mi caso, tengo 40 años y me dedico a investigar full time, no hago otra cosa. Nunca encuentro el momento de parar y dedicarme a otras facetas más personales.

 

Nunca es buen momento para parar y ser madre por la precariedad de la investigación—¿Cómo cuáles? 

—Como he comentado, la investigación es un camino difícil, con diferentes barreras, independientemente del género del investigador, pero a la mujer nos condiciona más nuestro reloj biológico si queremos ser madres. Nunca es buen momento por la precariedad de la investigación. A ello añadimos el tiempo que la docencia resta a la investigación y  si además debes dedicar tiempo a unos hijos, es complicado. No puedo generalizar, pero según observo en las mujeres científicas que han tenido hijos, su carrera se ha ralentizado más, no como en el caso del hombre, que no les afecta tanto este hecho. Hay compañeras en esa situación: dar clase, investigar y atender a su familia, y la veo complicada.

 

—¿Cuál es la situación del investigador en otros países? 

—La situación es diferente en Gran Bretaña, por ejemplo. Allí el sistema hace un seguimiento más exhaustivo del rendimiento del investigador. Se diferencia entre docentes e investigadores de forma más clara, y estos últimos reciben mayor presión para investigar y difundir sus resultados a través de publicaciones. No publicar puede implicar ser relegado a solo impartir docencia, lo que supone una pérdida de prestigio. Aquí no ocurre esto, el sistema es más laxo, aunque sí es cierto  que el docente que publica obtiene una serie de ventajas del sistema, como sexenios, descargas de créditos, etc.

 

INNOVAR EN GRAN BRETAÑA VS ESPAÑA

 

—Tus investigaciones se centran en la innovación turística en una interesante comparativa entre Reino Unido –uno de los países origen de nuestro turismo- y España.  ¿Cómo se innova y emprende en turismo en Reino Unido y en España? ¿Quién lo tiene más fácil?

—Precisamente nuestra investigación intentará dar respuestas a estas preguntas. El concepto de innovación en el turismo surge en España en los años 90, cuando aparecen programas específicos de incentivo a la innovación. Somos pioneros en tener una trayectoria y unos entes estatales y regionales espècíficamente centrados en promover la innovación en turismo.  En España tenemos un ente estatal para promover la innovación y las nuevas tecnologías en el turismo como es SEGITTUR y que, entre otros programas, ha impulsado la innovación a través del emprendimiento. Tengo que contrastarlo, pero inicialmente el Reino Unido parece menos proclive a conceder ayudas estatales a la innovación en turismo y, concretamente, al emprendimiento ya que se trata de un entorno más neoliberal.

 

El turismo ha aguantado bien la crisis y en innovación se ha apostado por las nuevas tecnologías—¿Qué dificultades encuentra el emprendedor para innovar en turismo? 

—La gran barrera es la falta de financiación, que provoca que las empresas no puedan invertir en recursos humanos que complementen el proceso innovador. Los equipos suelen ser pequeños de dos o tres personas, compuestos por los socios fundadores, que ralentiza los procesos. Tienen que poner en marcha soluciones creativas, como cobrar menos o no cobrar, o trabajar en otras empresas para poder aportar financiación extra a la idea. El tiempo supone dinero, y cuánto más se dilata en el tiempo, más se pierde. Por eso estos créditos salvan a algunos la vida, les da oxígeno y no destinan tanto tiempo a buscar financiación por su cuenta, se pueden centrar en su proyecto.

 

—¿Cómo y por qué se ha innovado en turismo en estos años de crisis? 

—Hay varios factores. En primer lugar, el turismo es un sector atractivo porqu la inversión se percibe como de menor riesgo ya que las vacaciones son un bien al que no se renuncia fácilmente incluso en época de crisis. De hecho, la actividad se ha comportado especialmente bien en estos momentos de crisis económica. Además, para algunos emprendedores es agradable invertie en algo que les gusta como usuarios, como el turismo -viajar, practicar deporte, disfrutar de la gastronomía, etc.-. Lo que se ha observado por el momento es que el turismo es una actividad con gran capacidad para absorver nuevas tecnologías y, de hecho, los emprendedores que he estudiado provienen de ingenierías de todo tipo. 

 

—En un ámbito más local, ¿cómo se comporta la innovación? 

—En la Comunidad Valenciana y la Costa Blanca sí se están haciendo proyectos innovadores, ya que los gobiernos regionales también crean sus propios programas. En la CV tenemos el INVATTUR -Instituto Valenciano de Tecnologías Turísticas-, que desarrolla el INVATTUR EMPRENDE, por donde han pasado 60 emprendedores en turismo, con cosas diferentes, como la cocina creativa en los gastro burguers, la inmersión en las fiestas tradicionales… Pero estas iniciativas están poco sistematizadas; haber seguro hay, aunque no las podamos detectar todas.

 

 Isabel Rodríguez, beca Marie Curie

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