''Alicante conjuga las virtudes del Mediterráneo con los servicios del norte de Europa"

JAVIER HERGUETADirector General de Casa Mediterráneo.

Por SONIA MARCO

Tras una carrera diplomática en América, Europa y África, sus últimas misiones como embajador en Yemen y la República Democrática del Congo, Javier Hergueta toma las riendas de Casa Mediterráneo con el fin de situar a Alicante como epicentro de la cultura mediterránea. Con multitud de proyectos e ideas en marcha, nos abre sus puertas y comenta algunos de los objetivos a corto y medio plazo que se ha marcado para relanzar el papel de la institución en la comunidad mediterránea.

Javier Hergueta, director general de Casa Mediterráneo, en el amplio vestíbulo de la sede. Foto: REDACCIÓNJavier Hergueta nos recibe en el magnífico edificio rehabilitado de la antigua estación de tren de Benalúa, donde el blanco de sus muros contrasta de forma portentosa con la cúpula azul añil que cubre el recinto, dotándolo de una atmósfera y luz muy mediterráneas. En este entorno, Hergueta nos redescubre la ciudad y provincia, poniendo especial acento en aspectos como su dinamismo, modernidad y potencial de internacionalización.

Una vez instalado, ¿qué impresión tiene de la ciudad?

—Muy positiva, me ha sorprendido mucho su dinamismo. Conocía Alicante, he venido con regularidad de vacaciones, pero cuando trabajas aquí te das cuenta de que es una ciudad con una actividad enorme, tanto institucional como de iniciativa económica y cultural. Más que una ciudad, es un territorio con muchos centros, pero todos extraordinariamente activos y avanzados. Hay una gran fuerza económica y mucha creatividad, que quizás la gente de aquí no vea al estar acostumbrada a ello, y en comparación con otros sitios de Europa, la encuentro más avanzada que otras de Bélgica e incluso Francia.

Alicante tiene las virtudes del mediterráneo y los servicios del norte de Europa—¿Cuáles son los puntos fuertes de la ciudad de Alicante como sede de una institución diplomática como Casa Mediterráneo?

—Cuando llegas aquí te sorprenden las magníficas instalaciones, infraestructuras y comunicaciones, como los hospitales y los museos, que son de mucho nivel. También el alto grado de desarrollo en sociedad digital de la ciudad, con aspectos muy inmersos en el siglo 21 y ya casi en el 22. Alicante es muy activa y ya hemos contactado con agentes que se dedican a ello, como el caso de la EUIPO, con quienes trabajamos en innovación.

—¿Y en el caso de la provincia?

—Alicante cumple con la función de referente en lo que denominamos como “mediterráneo”, ya que hay pocos sitios tan desarrollados y con tan buenas comunicaciones como esta provincia. En Europa sólo lo encontramos en la zona de Cannes y Nimes, en Francia, y un poco en Italia, aunque menos por la falta de infraestructuras. Además, Alicante cuenta con una base industrial muy potente donde se percibe que hay una especie de revolución económica en curso, renovándose continuamente en sectores que parecían muertos y sin embargo vuelven a estar muy pujantes, y crear otros nuevos como el Big Data o la sociedad digital. Es apabullante el número de iniciativas que hay, no das abasto. Cada día me voy a casa con tres proyectos nuevos y potentes.

—Después de tres meses de aterrizaje, ¿cuáles son sus principales objetivos a corto y medio plazo para la institución?

—El objetivo fundamental era y es potenciar al máximo las relaciones en el Mediterráneo, situando a Alicante como epicentro de una especie de “think tank” y centro de actividades, con el fin de analizar y avanzar en todo lo que es mediterráneo. Esto es una parte. La otra es contribuir a la internacionalización de las empresas de la provincia, porque quizás el único punto débil, común a toda España, es que tenemos un potencial de internacionalización que se puede ampliar mucho más y nuestro papel es poder contribuir a ello, como institución de diplomacia pública del Ministerio de Asuntos Exteriores que somos.

Javier Hergueta, Director General de Casa Mediterráneo. Foto: REDACCIÓN—Resulta interesante redescubrir nuestra ciudad y provincia a través de sus ojos, a veces los que vivimos aquí pensamos de otra forma.

—Puede ser, en general se tiende a ver más los fallos que las virtudes, es muy español. El PIB subiría unos cuantos puntos si hiciéramos más propaganda de nuestro propio país, de nuestra “Marca España”. En ese sentido, pensamos poner en marcha una iniciativa muy interesante con la Diputación Provincial y el Comité Científico de la Dieta Mediterránea con el fin de que Alicante centralice e institucionalice todos los estudios sobre la dieta mediterránea.

El PIB subiría unos cuantos puntos si hiciéramos propaganda de nuestro país, más Marca España—¿De qué se trata?

—El objetivo es aportar el toque de internacionalización que hace falta para difundir la dieta mediterránea con Alicante como referente, elemento muy presente en otras actividades económicas como el turismo. De momento, la idea es hacer una encuestasobre los efectos y la manera de seguir la dieta mediterránea, avalada por el dato recientemente publicado de que España tiene la longevidad más larga del mundo, después de Japón, 83 años para las mujeres y 82 para los hombres.

El mensaje a transmitir es “véngase a Alicante, puede vivir de media cinco años más”, porque la provincia tiene todas las virtudes del mediterráneo pero con una economía y servicios propios del norte de Europa. No sólo tenemos la dieta, sino también un conjunto de cosas a resaltar, como la atención sanitaria excelente, la forma de vida, el clima…Es una fuente económica increíble.

—Casa Mediterráneo nació hace ocho años. En ese tiempo, su balance ha sido  desigual, con menos presupuesto y personal, en comparación con el resto de instituciones diplomáticas de igual corte que tiene el Gobierno de España en otras ciudades. ¿Ha llegado la hora de revertir esta situación, una vez pasado lo peor de la crisis?

—Tengo mucha experiencia en la gestión cultural y económica y ello me permite salvar una parte del día a día, pero encuentro que nuestro principal hándicap es la falta de personal. También hecho de menos unas instalaciones más funcionales para poder trabajar al ritmo de la institución.  El edificio es muy bonito, la restauración ha sido faraónica, pero no es un centro de trabajo funcional. Mi prioridad ahora es acondicionarlo, y para ello hemos encargado un estudio a un equipo de arquitectos pero si no se puede hacer, por el alto coste que implica, hemos pensado en acondicionar el edificio en ruinas adyacente para oficinas, y esto dejarlo para organizar actividades. La realidad es que no tenemos lo básico que entiendo necesita una institución de este tipo, como una biblioteca, un salón de actos, una sala de reuniones y otra de exposiciones. Tenemos que transformar esto en algo útil y vivo, o buscar otras soluciones, como programar en otros espacios cedidos por las instituciones locales.

Tenemos que transformar Casa Mediterráneo en algo útil y vivo—En ese sentido, ¿cómo son las relaciones con los ayuntamientos locales?

—Hay muy buena relación y hoy día, con los medios de los que disponemos, puedo hacer una programación interesante trayendo a políticos, artistas o periodistas de ámbito internacional, que suelen tener las agendas ocupadas, pero que acceden a venir si se lo pedimos nosotros. Esa es la oportunidad que tiene Alicante con Casa Mediterráneo.

—Dada su experiencia como diplomático en los Balcanes, Malta y África, ¿qué visión tiene del papel que Casa Mediterráneo debe cumplir como sede de encuentro entre culturas y continentes tan dispares?

—Intentamos ser un sitio de encuentro y difundir el conocimiento sobre estos países, tanto aquí como allí, y para ello hemos puesto en marcha los “Encuentros con países del Mediterráneo”, comenzando con Malta como piloto, un país pequeño, y hemos comprobado que ha ido muy bien. La idea es que un artista alicantino vaya a un país mediterráneo y realice una obra para después exponerla en Casa Mediterráneo, y hemos comenzado con el fotógrafo Rafa Arjones. Las próximas residencias serán en Turquía, Argelia e Israel.

Por otra parte, intentamos acercar los países mediterráneos del norte de Áfricaya que, a pesar de los problemas derivados de las primaveras árabes, hay muchas posibilidades de desarrollo y creo que es importante ser generosos con ellos en las relaciones comerciales, como la aplicación de medidas como la bajada de aranceles. Es una cuestión de interés mutuo, ya que los empresarios alicantinos ganarían en irse a estos países a fabricar en vez de a China.

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