Fotoperiodistas en la era de la imagen

PERIODISMO ALICANTINO S.XXI – Fotorreporteros

 Por SONIA MARCO

La crisis económica y su impacto en el periodismo ha sido especialmente cruento en los compañeros gráficos de la profesión en nuestra provincia. Si hace doce años las redacciones de los periódicos contaban con una nutrida red de fotógrafos, hoy apenas dos decenas de profesionales siguen de forma activa, según datos aportados por la Asociación de Periodistas de la Provincia de Alicante -AFPA.

El cierre de cabeceras con sus consabidos despidos ha abocado a que la mayoría desempeñen su labor en régimen de autónomos, una situación mucho más precaria que les ha obligado a diversificar sus servicios y ofrecer otros productos visuales donde su profesionalidad y experiencia es un plus.

De izquierda a derecha: Pep Morell, Pilar Cortés y Rafa Arjones.El escenario actual muestra una situación compleja donde el todo vale parece ser la consigna: en una era dominada por la imagen y el mundo digital, las redes sociales se erigen como nuevos medios de difusión donde ciudadanos anónimos se convierten en reporteros espontáneos, cuyas fotografías a veces llegan a las redacciones.De todo ello hablamos con nuestros compañeros Pep Morell, presidente de la Asociación de Fotoperiodistas de la Provincia de Alicante AFPA y fotoperiodista de la Agencia EFE; Pilar Cortés, fotorreportera del diario "Información", y Rafa Arjones, jefe de sección gráfica del diario "Información".

—La crisis ha afectado al periodismo de una forma bastante cruenta, con el cierre de numerosas cabeceras. ¿Cómo ha vivido el fotoperiodista alicantino esta etapa?

PEP MORELL: Bastante mal. Se han cerrado periódicos, eliminado cabeceras, y los que más han sufrido hemos sido los fotógrafos, porque desgraciadamente las fotos que se publican en prensa a veces vienen de las redes sociales, de gente que colabora desinteresadamente sin cobrar, lo que nos afecta a nosotros, quitándonos carga de trabajo. Somos el eslabón más débil de la cadena.

PILAR CORTÉS: La hemos vivido con bastante incertidumbre, pues muchos compañeros han perdido su trabajo y hemos tenido que plantearnos cómo reinventarnos y hacia dónde va la profesión. Ello pasa por dar un plus más en nuestro trabajo, ya sea con videos o con galerías fotográficas personales.

RAFA ARJONES: Creo que esto se veía venir por la revolución que supuso la aparición de los smartphones. Los medios, al fin y al cabo, son negocios y miran sus cuentas de resultado, pero está de nuestra parte el saber asimilar la situación y reciclarnos para poder avanzar. No podemos competir con el vecino que asiste a un suceso y lo está fotografiando, debemos aportar un plus.

En esta coyuntura asistimos además al nacimiento y rápida aceptación de las redes sociales, donde los usuario comparten sus fotografías y algunas llegan a las redacciones. ¿Cómo se vive esta nueva situación?

P.M.: Antes los fotógrafos eran de la plantilla del periódico o de las revistas, pero con la crisis y la irrupción de las redes sociales, se echa mano de las fotografías que publican personas de forma desinteresada y a nosotros nos afecta. Han ido despidiendo a gente, y muchos se han tenido que hacer autónomos para seguir trabajando e incluso reciclarse y hacer otros trabajos, como bodas, bautizos, comuniones, productos, eventos sociales,etc., para poder tener un sueldo digno a final de mes. Nuestra oferta como profesionales de la imagen se ha diversificado, hemos tenido que adaptarnos a esta nueva coyuntura.

P.C.: Esta situación no es nueva de ahora, la hemos vivido antes, auque ahora es más evidente. Siempre ha habido personas que han hecho fotografías y las han enviado al periódico para que las publiquen. Lo que sí es necesario es que las empresas periodísticas apoyen nuestro trabajo, ya que el fotoperiodismo aporta mucho a los medios, y cada vez está más demostrado en las redes sociales donde la imagen vende mucho. El éxito de Instagram o Facebook así lo demuestra y la lástima es que en algunos sectores no se apueste por ella, mientras la sociedad lo que demanda es lo visual.

R.A.: Cuando sucede un hecho, hasta que llegamos igual han pasado treinta minutos, y ya ha sido fotografiado, grabado y publicado a través de los móviles de ciudadanos. Contra eso no podemos competir. Nosotros debemos dar nuestra visión personal y profesional de cada situación, y es lo que tienen que valorar los medios. No dar tanto valor a la inmediatez, sino a la interpretación del momento. Un ejemplo es lo que pasó en el pasado atentado de las Ramblas de Barcelona, donde en pocos minutos se colgaron videos y fotografías muy cruentas, sin sensibilidad, que un fotoperiodista hubiera hecho de una forma más profesional. El problema es que hay tal saturación de imágenes y además gratuitas, que los medios no se lo plantean y las utilizan. Las empresas deben reflexionar sobre esta situación y valorar más el trabajo profesional.

En este nuevo siglo la tecnología digital ha sustituido a la análogica, un cambio experimentado muy de cerca por vuestro colectivo. ¿Cómo lo habéis vivido?

Pep Morell P.M.: Ha sido todo muy rápido. La era digital nos ha pasado por encima; con los nuevos materiales el proceso se acelera y lo que antes tardabas en hacer dos horas, entre ir, hacer las fotos, revelarlas, positivarlas y enviarlas a rotativa,  ahora es inmediato: aún no ha empezado la rueda de prensa y ya quieren la foto, que envías a través del móvil o el portátil por internet. También influye que las ediciones digitales de los periódicos necesitan actualizarse lo antes posibles y necesitan la foto: lo que a las diez de la mañana es una noticia en portada, a las cinco de la tarde es un breve con fotonoticia.

Los tiempos en periodismo han cambiado y también nuestra relación con el periódico. Ahora desde el mismo lugar donde haces la foto la envías y de ahí te vas a otro sitio, la relación es prácticamente a través del teléfono. De ahí que ahora necesiten menos fotógrafos para completar las mismas páginas que antes hacían con más.

P.C.: Pensamos que las nuevas tecnologías nos ayudarían a la hora de poder trabajar más relajados, pero no ha sido así. Al apostar por la inmediatez, cada vez más necesaria en los tiempos actuales, trabajamos con más presión, pues ahora cualquier persona hace una foto y la sube a las redes sociales y nosotros no podemos ir por detrás. La situación ha cambiado: antes nuestra prioridad era el tiempo que necesitábamos para revelar, positivar, y tener lista la foto para cumplir con los tiempos de envío; ahora te preocupas porque no pierdas conexión, tengas cobertura para poder enviar la foto, no se te acabe la batería...unas cosas por otras.

R.A.: La llegada de la cámara digital supuso un cambio muy rápido, casi de un día para otro tuvimos que adaptarnos a las nuevas exigencias del sistema, y ha sido un trabajo de reciclaje constante.

Pilar Cortés: Foto: JOSÉ NAVARRO—Otro aspecto a tener en cuenta a la hora de trabajar es la información que llega desde los gabinetes de prensa, ¿su profesionalización ha supuesto más competencia o más oportunidades?

P.M.: Los gabinetes de prensa de las instituciones públicas o empresas privadas elaboran su información y suministran sus fotos, lo que ha supuesto una merma de trabajo para nosotros. Si antes a un acto institucional acudíamos cinco fotógrafos, ahora acuden uno o dos; somos menos y los medios se nutren de lo que suministran los gabinetes, se ahorran un fotógrafo que envían a hacer otra cosa. Salimos perdiendo todos, ya que los medios pierden su independencia a la hora de mostrar un acto, pues todos publican la misma foto, correcta, convenientemente filtrada. Se pierde el sentido crítico que los medios buscan, la oportunidad de publicar un gesto, una mirada, que muchas veces dice más que la palabra.

P.C.: El problema no es que manden la foto, sino que no contraten a un profesional para que la haga y la envíe. Hace falta que se den cuenta de que las personas valoran la calidad de la imagen y las instituciones deben apostar por ello.

R.A.: Son necesarios, pero no se suele contratar a profesionales para hacerlas. Deberían apostar por elaborar imágenes de más calidad y así diferenciarse; el público está muy saturado de imágenes y si quieren llegar a él deberán hacerlas con más calidad.

Uno de los avances tecnológicos ha sido la irrupción de nuevos programas de tratamiento de imágenes, como el photoshop. ¿Cómo lo habéis encajado en vuestro día a día?

P.M.: Por lo que observo en la forma de trabajar de mis compañeros, el photoshop es una buena herramienta de retoque para mejorar la foto, pero poco más. A veces hay que ajustar una foto quemada y lo usas, pero no para cambiar la escena; en Alicante nadie lo hace.

P.C.: Los fotorreporteros ni debemos ni tenemos que manipular las imágenes, hacemos periodismo y lo único que podemos hacer con el photoshop es lo mismo que hacíamos en un laboratorio fotográfico: niveles, sobreexponer o subexponer, y poco más. Sólo tenemos que comunicar lo que vemos.

R.A.: Nosotros usamos el photoshop a un nivel muy básico, de retoques y poco más. Nuestro mayor problema es el de los encuadres, ya que a la hora de publicar la foto la adaptan a las necesidades de la página y a veces pierde parte de su esencia. Ahí se hace necesaria la presencia en la redacción de un editor gráfico con criterio.

Rafa Arjones

—Al margen de los retoques técnicos, ¿qué opináis de la escenificación del momento como recurso?

P.M.: Dentro del fotoperiodismo, hacemos de todo para un medio de comunicación: política, sucesos, cultura, deportes…Cada foto tiene que representar el tema que debes cubrir y según su naturaleza puedes utilizar diferentes recursos: si dispones de más tiempo, como es el caso de una entrevista, puedes llevarte flashes de estudio para iluminar mejor y hacer una composición más bonita. En el fotoperiodismo de calle, trabajas con el equipo mínimo e intentas captar la foto en el momento oportuno para poder ilustrar la noticia.

P.C.: Cada profesional se pone sus límites y su ética. Somos escritores de la luz, y la atmósfera del momento no se puede recrear, depende de la hora en que tomes la foto. Los fotógrafos que viajan a conflictos armados estudian bien qué tipo de luz hay y saben cuándo tienen que hacer la foto según el efecto que quieran conseguir. No podemos cambiar la realidad, pero sí crear o buscar el ambiente perfecto.

R.A.: La escenificación del momento existe desde los tiempos de Cappa, pero descubrirlo depende del que observa la fotografía. Al final no deja de ser una instantánea que denuncia un hecho con el fin de llegar al mayor público posible.Otra cuestión es el retoque de postproducción. Con la llegada de la tecnología digital, hay un control inmediato de la toma, lo que permite retocar las fotos al instante y elaborarlas mejor desde el punto de vista técnico.  Eso se debería tener en cuenta en los certámenes internacionales, donde habría que tener más en cuenta la historia que se cuenta que los aspectos estéticos; algunas son demasiado perfectas para ser reales.

—En este panorama de cambio y constante evolución, ¿cómo véis el futuro de la profesión?

P.M.: Lo veo complicado. A pesar de que dicen que hemos salido de la crisis, que las cosas van mejorando, la coyuntura no ayuda: a los medios les entra menos publicidad, tienen menos recursos y no creo que volvamos a recuperar las plantillas de antes.  Aunque nos tienen en cuenta, los medios se han adaptado a la situación de estos años recurriendo a las redes sociales para publicar fotos y las empresas periodísticas han aprovechado esta coyuntura para quitarse carga de trabajadores...recuperar los niveles de antes de la crisis es imposible.

P.C.: Vivimos un momento importante porque la imagen tiene mucho peso en la sociedad actual, y hay que apostar por una buena imagen que sólo los profesionales saben hacer. Es necesario poner en alza la calidad dentro del aluvión de imágenes al que estamos sometidos a diario. Es el quiz de la cuestión en las empresas periodísticas.

R.A: Nuestro futuro está en la creación individual de noticias, documentándolas con creaciones multimedia de un minuto y medio con buen audio,o galerías fotográficas. Ahí debemos poner en valor nuestro trabajo y ser capaces de hacer un producto donde demos voz al ciudadano a través de estos productos digitales, siempre con calidad. Las empresas periodísticas deberían apostar por ello. El multimedia da más valor a nuestro trabajo y los fotoperiodistas tenemos que ser capaces de hacer las dos cosas.

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