''No hay artista con talento que no salga adelante''

INMA SERRANO, cantautora.

 

Por SONIA MARCO

Inma Serrano acaba de publicar un nuevo disco, “Inmalandia”, el undécimo de su extensa carrera musical. También ha producido junto a David San José “Los tambores hablan”, un trabajo discográfico solidario donde cuenta con las voces de lo más granado del panorama musical de nuestro país como Víctor Manuel, Antonio Carmona, Pedro Guerra, Ana Belén, Miguel Ríos…Y al mismo tiempo ha sido madre en Alicante, su tierra, donde ha querido que naciera su hijo. Sin duda, 2017 marcará su vida, plagada de música y pasión por vivirla con sinceridad, intuición y generosidad, valores que transmite en cada acorde de sus canciones.

 

Inma Serrano, cantautora alicantina en su último disco "Inmalandia". Foto: Inma SerranoInma está radiante y eso se nota cuando, en las distancias cortas, hablamos frente a unas cervezas en El Campello,  su pueblo de adopción donde siempre ha pasado los veranos con su familia y donde ha querido que su hijo viva sus primeros meses. Pero su vida es un ir y venir entre España y México, país donde reside desde hace siete años. Ahora su atención está en nuestro país, donde llegó en marzo para presentar el último trabajo que ha producido junto a David San José “Los tambores hablan”, un disco en el que diferentes artistas españoles cantan las letras del misionero marista Aureliano García que reflejan sus impresiones del continente africano. El trabajo viene avalado por el buen hacer de Inma en la producción y las voces de pesos pesados de nuestra música, como Pedro Guerra, Víctor Manuel, Ana Belén, Tontxu, Antonio Carmona, Pasión Vega o Miguel Ríos.

 

—¿Cómo definirías este trabajo?

—“Los tambores hablan” es un disco milagro. Juntar las voces de todos estos artistas en duetos ha sido un reto, pero el resultado es maravilloso. Colaborar con la ONG de los Hermanos Maristas SED –Solidaridad, Educación y Desarrollo- ha sido un placer, hacen una labor increíble en África en pro de la educación y allí irán los beneficios generados por este trabajo. Es un libro-disco ideal para regalar.

 

-La presentación de este disco coincide con “Inmalandia”, tu último trabajo, también de duetos. ¿Qué se esconde tras este sugerente título?

-“Inmalandia” es un retorno a mi mundo, a mis canciones de origen. Tras el anterior trabajo “Mi sueño”, donde hacía una incursión en las raíces mexicanas, decidí volver a mi mundo de cantautora. Es por ello un disco musicalmente más orgánico y sencillo, donde lo importante son las canciones y su interpretación, hechas desde dentro con la voz acompañada de simples acordes y poca instrumentación. 

 

-Para este trabajo también has contado con la colaboración de otros artistas. ¿Cómo ha sido la experiencia?

-Sí, es un álbum de duetos donde canto con Mai Meneses, Tontxu, Pedro Guerra, Edgar Oceransky…Ha sido un ejercicio muy bonito, pues cada canción se adapta al estilo de cada uno, y en el caso del dueto con Tontxu la hemos ido componiendo a medias. También con Pedro canto un tema en el que, en cierto modo, le hago un homenaje.  Ha sido una experiencia muy enriquecedora.

 "En 2018 publicaré mis dos últimos discos en un pack con un tema inédito "Mi vientre", dedicado a mi hijo

-De momento el disco lo podemos encontrar en las plataformas digitales, pero tienes otros planes para él…

-Sí, la idea es sacar a la venta mis dos últimos discos en un pack en 2018, junto con un tema inédito “Mi vientre”, que estoy componiendo y que está dedicado a mi hijo. Mi intención es ofrecer estos dos trabajos que reflejan dos momentos muy diferentes en mi vida.

 

Orígenes

La carrera de Inma Serrano nace a principios de los 90. Desde niña ya componía sin separarse de su guitarra y así, tras terminar el COU en Alicante –“cumplí el pacto con mis padres”, cuenta-, marchó a Barcelona y a Madrid para formarse como músico. En la capital fichó por una discográfica y empezó su carrera con éxito a mediados de la década, al amparo del boom musical que produjo una nueva hornada de cantautores que llegaron para renovar el género en nuestro país.

 

Portada del disco "Cantos de sirena" de Inma Serrano.

La mayoría de ellos eran veintañeros nacidos en los 70 que mamaron las canciones de los clásicos y aportaron ritmos de su cultura y formación musical: desde las Canarias, Rosana y Pedro Guerra abanderaron los ritmos más latinos, mientras los nuevos flamencos afianzaban sus posiciones con Antonio Carmona a la cabeza, y  urbanitas como Ismael Serrano renovaban el fenómeno fan, con el permiso de Alejandro Sanz.

 

Desde el mediterráneo llegó Inma Serrano, una voz dulce y limpia que, con una interpretación sincera supo hacerse un hueco en la música. Su primer disco, con el hit “De sobra lo sabes”, ya la posicionó como una voz prometedora que el conocido “Cantos de sirena” terminó por confirmar. “Fue una época muy bonita”, recuerda, “habíamos crecido enamorados de los maestros, como Ana Belén o Víctor Manuel, y en Madrid locales como “Libertad 8”, “El Rincón” o “El Búho” nos dejaban un espacio para hacernos como artistas”.

 

—Surgieron entonces voces femeninas en la música que alcanzaron mucho éxito, como Rosana, Ella Baila Sola, tú misma…¿Cómo fue aquella época y cómo es ahora en lo que se refiere a la música hecha por mujeres?

—Cuando comencé no era muy creíble, una chica cantando con una guitarra…Mis primeros bolos no fueron fáciles, la verdad. Mi impresión es que la cosa cambiaba y cambia –no ha variado mucho con los años- cuando hay un chico al lado; el business es el business y parece que las chicas son más consumidoras de música que los chicos.

 Cuando comencé no era muy creíble: una chica cantando con una guitarra...Mis primeros bolos no fueron fáciles

Por otra parte,  también en los estudios hay algo de machismo; te voy a contar una anécdota: una vez Eva Amaral contó que estando con Juan grabando, hizo una sugerencia de subir un tono a un acorde, a lo que el técnico respondió mirando primero a Juan para obtener su aprobación. Si hubiera sido al revés, seguro que no hubiera requerido la opinión de Eva.

 

Adaptarse o morir: llegó Internet

—Sin duda, la industria de la música ha cambiado tras la inmersión de internet en nuestra vida. ¿Cómo lo has vivido?

—Los músicos hemos tenido que rehacer nuestra carrera, cambiar el chip y aprender cómo funcionan las redes sociales, donde ahora tenemos una interacción brutal con nuestro público y otras vías de distribución y promoción. No es ni malo ni bueno, es la globalización y hay que adaptarse.

La estrategia comercial puede que funcione, pero sin talento no sirve a largo plazo 

—En tu caso, hace bastante tiempo trabajas como independiente, ¿cómo te ha afectado?

Como te decía, el mundo de la música se ha globalizado muchísimo y ahora hay dos ligas en la música: estar en la industria o ser independiente, y observo el gran valor corporativo que supone estar en una compañía discográfica. La maquinaria con la que te respalda no tiene competencia, y creo que el mundo de Internet les ha venido muy bien de cara a la promoción de sus artistas. Todas las líneas de trabajo están organizadas y además cuentan con herramientas con las que interactuar con el público de forma directa.  En el caso de ser independiente, el trabajo de promoción no se delega, por lo que si antes era costoso, ahora con las nuevas vías como las redes sociales, lo es más. Pero hay una premisa en el mundo de la música: no hay artista que sin talento no vaya a salir adelante. La estrategia comercial puede que funcione, pero sin talento no sirve de mucho.

 

Entre dos continentes

Siempre inquieta, con el nuevo siglo Inma comienza a viajar al continente americano a impartir clases de composición y en 2010 decide fijar su residencia en México. Desde allí ha lanzado sus últimos trabajos, algunos impregnados de su música tradicional, y ha trabajado con artistas locales en duetos y producciones.

 Imagen de la presentación del disco "Mi sueño" de Inma Serrano en el Teatro Principal de Alicante.

—¿Por qué decidiste instalarte en México?

—México me enganchó desde el principio. Viajé por toda Latinoamérica impartiendo cursos y un día, volviendo de Miami, me di cuenta de que consideraba México como mi casa. Los músicos nos fijamos objetivos, metas, pero nuestro trabajo depende mucho del entorno y vi que allí había lo que necesitaba para seguir trabajando.

 

—¿Cómo es el público mexicano?

—Muy fiel, te sigue donde vayas con una devoción que no hay aquí, somos más fríos en ese aspecto. Además, hay una historia de amor muy bonita entre ambos países: en el campo de la música muchas cosas vinieron de allá y las tomamos como nuestras y al revés. Mi disco “Mi sueño” tiene raíces musicales mexicanas y como compositora, fue muy divertido meterme en otros mundos y experimentar. Me gusta salirme de mi zona de confort, lo hago a menudo.

 

—Sin embargo viniste a España a dar a luz, y a tu tierra, Alicante. Volviste a tus orígenes...

—Sí, tenía muy claro que quería dar a luz con mi madre y vivir con ella los primeros días de mi hijo. También tenía cosas pendientes en España, como la presentación de “Los tambores hablan”, que la hicimos tres días antes de nacer el niño. Como una madre no hay nada, y ahora estamos disfrutando mucho de este momento.

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