''Lo fundamental es tener tiempo para nosotros''

MARISA NAVARRO, psicoterapeuta.

 

por BEGOÑA VILAPLANA

 

Hay personas que sienten la necesidad de entregarse a los demás. Se preocupan y ocupan de todo sin que nadie les pida esa abnegación. Cuando en su vida diaria fomentan ese espíritu de sacrificio esperando recibir una recompensa y no obtienen la respuesta deseada, surgen sentimientos negativos como frustración, tristeza, ansiedad o resentimiento que pueden provocar malestar físico. Después de más de 20 años de experiencia como psicoterapeuta y tratar a más de 3.000 pacientes, la doctora Marisa Navarro ha comprobado que la mayoría de ellos sufrían de baja autoestima, no se querían lo suficiente.

 

 

Marisa Navarro, psicoterapeuta, con su libro "El efecto tarta". Foto: editorial Libros Cúpula Adoptaban esta actitud sacrificada para ser aceptados por los demás, aplicando la sumisión y entrega como reflejo de la educación que habían recibido, con la que se les había inculcado que hay que otorgar todo a sus seres queridos antes que a ellos. La observación de este comportamiento generó en la doctora Marisa Navarro la necesidad de escribir un segundo libro titulado “El efecto tarta”. Un manual redactado de manera sencilla y con un lenguaje accesible en el que se esconden las recetas necesarias para aprender a querernos y cuidarnos para poder sentirnos bien y estar bien con los demás, sin la obligación de sacrificios innecesarios.

 

Para Marisa Navarro se trata de poner en acción el “egoísmo positivo” que originará en nosotros el bienestar preciso para relacionarnos con las personas que nos rodean de una manera sana, sin ofrecer más de lo que podemos o nos piden. Comerse el primer trozo de tarta para estar satisfechos con nosotros, y después repartir con felicidad a quienes nos acompañan. Primero querernos y tratarnos bien, después, una vez que esta primera necesidad esté satisfecha, disfrutaremos de la vida sin pensamientos nocivos que nos hacen infelices.

 

—¿En qué consiste “El efecto tarta” y qué podemos encontrar en este libro?

—“El efecto tarta” es un recetario donde cada capítulo es una receta para cuidarnos y querernos, para estar más satisfechos con nuestra vida y por tanto ser más felices. Explico que el primer trozo de la tarta nos lo tenemos que comer nosotros y luego repartir. Es una metáfora para hacer entender a las personas que lo que ellos no tengan, no lo pueden ofrecer a los demás. Nadie que no se quiera, cuide, respete y que no cubra sus necesidades puede ser feliz y por tanto no pueden proporcionar felicidad. Tenemos que pensar que lo que no nos demos a nosotros no lo recibiremos de los demás. Por esta razón hay que practicar el “egoísmo sano” para querernos, cuidarnos y anteponernos a todo. De esta forma, nos sentiremos satisfechos y nos convertiremos en personas medicina. Todo el mundo querrá estar con nosotros.

 Cuando uno no se quiere, los canales del amor están cerrados

—Defina el concepto de "persona medicina"...

—A todos nos gusta estar al lado de este tipo de "personas medicina". No nos agrada una persona triste y amargada. Por tanto, sólo si uno se quiere le llegará el amor de los demás. Si nos comemos nuestro primer trozo de tarta y animamos a los que tenemos a nuestro alrededor a comérselo primero, ellos a su vez nos darán también muchos pedazos de pastel. Una persona que es feliz es la que realmente tiene para dar a los demás. Por otro lado, no hay que crear lazos afectivos que hagan sentirse a quienes nos rodean en deuda con nosotros. Cuando una persona se entrega mucho espera recibir lo mismo; se crea unas expectativas muy altas que cuando no son satisfechas, generan resentimiento y frustración. 

 

—¿Qué lleva a una persona a priorizar a todos y olvidarse de si misma?

—Fundamentalmente, la educación que hemos recibido en la que los valores principales son la sumisión, la abnegación, la entrega a los demás...”bienaventurados los que sufren”. Creo que estas interpretaciones son absolutamente equivocadas, porque por ejemplo para aquellas personas que son cristianas, Jesús dijo: "Quered al prójimo como a uno mismo". Ni más ni menos. Hay que quererse primero y después a los demás. No podemos dar lo que no tenemos. Debemos cuidar a la familia, a los amigos, compañeros... pero siempre y cuando nos sintamos primero bien nosotros. Las personas que no se cuidan, entran en un círculo de atención máxima a los demás y ninguna para ellos, se quedan esperando cosas que no vuelven, que no revierten, y entonces se empiezan a sentir mal. Cuando vienen a mi consulta, son personas con la autoestima muy baja, se sienten abatidas y todo a su alrededor funciona mal. Tienen problemas de pareja, con los hijos, con los amigos, en el trabajo...¿qué está sucediendo? Pues simplemente que estas personas no se quieren. Cuando empiezan a quererse y a cuidarse, todo su entorno mejora. Cuando uno no se quiere, los canales del amor están cerrados.

 Marisa Navarro, autora de "El efecto tarta". Foto: editorial Libros Cúpula

—¿Por qué hay personas a las que les cuesta tanto quererse?

—No cuesta tanto quererse a uno mismo, lo que sucede es que hay que saber cómo hacerlo. Sólo hay que tener un poco de tiempo para nosotros. Pararnos para hacernos preguntas útiles, no para cuestiones que no tienen respuesta porque la solución depende de los demás o de las circunstancias de la vida. Tenemos que cuestionarnos qué es lo que deseamos para estar mejor, lo que queremos hacer en nuestra vida, qué es lo que realmente nos gusta, nos hace feliz y satisface. Este tipo de preguntas son de acción. La acción genera emoción. No hay que quedarse parado esperando a que lleguen las cosas. Hay que ponerse en movimiento porque como ya he dicho anteriormente, la acción es lo que provoca la emoción y las ganas de realizar cosas. La acción produce el cambio de pensamientos y de sentimientos. Esperar está prohibido. Si quieres que las cosas ocurran haz que ocurran.

 

—¿Qué recomienda para empezar a funcionar?

—Hay que ilusionarse y disfrutar de las pequeñas cosas de cada día, como por ejemplo el placer de estar en la cama por las mañanas, de una ducha reconfortante, de nuestro desayuno...son cosas que no las tenemos en cuenta, las damos por sentadas en nuestra vida y las realizamos con indiferencia. No pensamos que estas pequeñas cosas son realmente extraordinarias, si observamos que muchas personas no pueden disfrutar de ellas. Tenemos que aprende a apreciar estas cosas. Por otra parte, hay que olvidarse de las obligaciones que nos creamos, apartarlas, para hacer lo que verdaderamente queremos. Si un día no limpiamos la casa y aprovechamos ese tiempo para pasear con un amigo...¡estupendo! Hemos hecho lo que deseábamos y no debemos tener sentimiento de culpa. Acciones como este ejemplo nos van a hacer más felices y son por las que hay que luchar. Debemos tener siempre tiempo para nosotros. 

 La acción genera emoción. No hay que quedarse parado esperando a que lleguen las cosas.

—Ya ha comentado que el comportamiento abnegado y sumiso genera sentimientos negativos de frustración, tristeza o resentimiento ¿Este tipo de sentimientos pueden provocar trastornos físicos?

—Indudablemente. Sobre todo en el aparato digestivo, ya que éste es nuestro segundo cerebro. Tiene más neuronas que el Sistema Nervioso Central. El aparato digestivo segrega el 90% de la serotonina que es el neurotransmisor de comunicación de las neuronas. Las malas digestiones, acidez, gases, diarreas, gastritis...todos estos síntomas pueden ser provocados por la falta de amor a uno mismo, o una baja autoestima. Por otra parte, si los sentimientos negativos se prolongan mucho en el tiempo, nuestro organismo puede desarrollar patologías más graves, aunque hay que estar durante muchos años sintiéndose mal con uno mismo y con su estilo de vida, para que una enfermedad grave se manifieste. Es importante y se tiene que tomar conciencia de que una persona no puede estar enfadada y resentida durante mucho tiempo. Se puede estar enfadado, durante una semana o un mes, pero no durante años. Insisto, no se pueden tener sentimientos negativos mantenidos en el tiempo. La palabra resentir, ya por si sola provoca miedo. Es volver a sentir y a sentir algo negativo. Hay que aprender a perdonar y a ser agradecidos con la vida. Alguien que se quiere se dice a si mismo que no puede estar resentido. Debemos aprender a perdonar, no por los demás, sino para estar bien con nosotros. El perdón es una liberación. 

 

Hay que aprender a ser agradecidos con la vida—¿Existen sentimientos sanadores?

—Por supuesto. Siempre pregunto a mis pacientes qué creen que es antes el pensamiento o el sentimiento. Muchos me responden que el sentimiento. Eso no es así. No puedes tener un sentimiento de celos, de tristeza o melancolía, si previamente no has tenido el pensamiento de estos sentimientos. Tenemos que estar muy atentos a los pensamientos porque son los que van a crear nuestros sentimientos. Según pensemos, así nos sentiremos. Generamos unos 70.000 pensamientos al día y la gente no está atenta a ellos. Si alguien se siente mal es porque seguro que ha tenido un pensamiento negativo que le ha provocado ese malestar. Además, debe ponerse en acción, porque la actividad tiene la capacidad de cambiar los pensamientos y sentimientos. No hay nada mejor como salir a correr o caminar durante una hora cuando uno se siente enfadado. Cuando regresa a su casa se siente menos enfadado. La acción es mágica, calma la mente. Por otra parte, hay que aplicar la fuerza de voluntad. Todos tenemos fuerza de voluntad para lo que realmente deseamos, para lo que de verdad es importante para nosotros. Hay que aplicarla paulatinamente, poco a poco, y sabiendo qué es exactamente lo que queremos. Teniendo claro lo que queremos y con esfuerzo se producirán cambios positivos en nuestras vidas, gracias a la acción, repetición y costumbre.

 

—¿Cuál es el secreto de la felicidad?

—El secreto de la felicidad es decidir ser feliz. La felicidad es una actitud ante la vida. Es pensar en lo que tenemos y no en lo que nos falta.

 

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