''El populismo neofascista es una tendencia global''

DAN HALLIN, catedrático de la University of California San Diego en Periodismo y Comunicación Política

 

por JOSÉ LUIS GONZÁLEZ 

El profesor Daniel Hallin es catedrático de la prestigiosa University of California San Diego donde imparte docencia e investiga sobre Periodismo y Comunicación Política. En esta entrevista concedida a Eurogaceta comparte claves sobre la deriva política que vive su país y que afecta al resto del Mundo.

 

José Luis González y Dan Hallin en un momento de la entrevista. Foto: Carmen López Rico—¿Por qué ha llegado Donald Trump a la presidencia de los Estados Unidos?

—Ha conseguido manejar a la perfección ese populismo supuestamente no ideologizado, de carácter transversal que va más allá de las derechas y las izquierdas. Se convirtió en un perfecto reclamo para los insatisfechos. Ha jugado el papel de líder en una representación de significante vacío, el líder de la incoherencia y la inconsistencia. Siendo cierto que existen las dos américas y que la américa profunda votó a Trump, también es cierto que a través de ese populismo transversal se hizo con el voto tradicionalmente demócrata de zonas industriales deprimidas. Pero no obviemos que Trump es la continuación del ‘Tea Party’, de un neoliberalismo que se sujeta en el racismo (preponderancia de la raza blanca) y el nacionalismo.

 

Trump ha construido su discurso político sobre el racismo y el nacionalismo, como hizo Hitler—¿Se puede hablar de neofascismo al referirnos a Trump?

—El populismo neofascista es una tendencia global. Trump y Le Pen o los líderes de Hungría o Polonia, o quienes impulsaron el Brexit en el Reino Unido son la misma cosa. Se está hablando mucho de las semejanzas, cada vez mayores, entre Trump y Hitler. Siendo cierto que el fascismo se construye sobre la colectividad y Trump personifica el paradigma de una sociedad egoísta e individualista, no es menos cierto que estamos ante tendencias autoritarias que socavan la convivencia y que tienen ese nexo en común del racismo y el nacionalismo más delirante y peligroso.

 

—Toda esta acción política se sujeta sobre una estrategia de comunicación…

—Si, y no nueva porque en la Unión Europea tenéis ejemplos que también han sabido construir este populismo mediático con grandes resultados electorales, caso de Berlusconi en Italia durante muchos años. Trump es un producto de la peor y más popular televisión y de las redes sociales, es en realidad un producto de la mediatización de la política, con el agravante de la manipulación más burda antes, durante la campaña y ya en su acción de Gobierno. Ha conseguido generar una realidad paralela que a través de esos medios de baja calidad alimenta a todos esos millones de personas que le votaron. Los medios tradicionales y el Periodismo profesional y de calidad se encuentra en una encrucijada, pero a la vez es más necesario que nunca.

 

—El voto hispano parecía que iba a resultar fundamental, finalmente no lo fue…

—En el Partido Republicano no ha habido una estrategia para la captación del voto latino. Les daba igual. Hubo algunos esfuerzos muy tímidos de Trump, pero él sabía que ese sector del electorado no le respaldaba, que tenía que centrar esfuerzos en la población blanca y así lo hizo, y le fue bien.  En el caso del Partido Demócrata en todas las elecciones hay una estrategia específica para la población hispana, pero en estas elecciones la principal motivación para el voto demócrata de los latinos fue la propia figura de Trump, más allá de estrategias propias. El papel de los medios de comunicación hispanos durante las campañas electorales ha ido cogiendo mucha fuerza, especialmente en esta última, con coberturas especiales, por ejemplo la que tuvo lugar en las primarias republicanas cuando se enfrentaron Ramos y Trump en Univision, con audiencias millonarias. Muchos de estos medios se han ocupado de temas que preocupan mucho a sus audiencias como es el caso de la inmigración, de las políticas que empezó a anunciar Trump durante la campaña, caso del muro con la frontera mexicana que parece ser que sigue queriendo construir. Hay muchos latinos que viven en Estados Unidos que viven legalmente, pero que no son ciudadanos y quieren serlo. Esta gente está movilizada, pero no ha podido votar, y que de haber podido votar podría haber decantado la balanza del lado demócrata.

 

—¿Cuáles son las principales diferencias entre medios tradicionales (anglosajones) y los específicos para hispanos?

—Los medios de comunicación se dirigen a sus comunidades de televidentes, oyentes, lectores o usuarios, y lo hacen desde posturas cada vez más ideologizadas. La oposición de los medios tradicionales a Trump ha sido algún común, ha habido consenso en el rechazo al ahora presidente desde que fue elegido en las primarias republicanas.
Los medios latinos están y han estado en estas mismas dinámicas de rechazo generalizado a Trump, pero un rechazo mucho más explícito que en los medios tradicionales.

 

Trump ha recogido el voto de miles de hispanos evangélicos muy conservadores en cuestiones morales y religiosas—¿Cómo definiría el perfil sociológico y comportamiento electoral del voto hispano?

—Es un voto que tradicionalmente ha favorecido al Partido Demócrata y en cada una de las elecciones más. Es un voto que se está escorando más a la izquierda. Desde 2012 se abrió un importante debate en el Partido Republicano sobre la importancia creciente del electorado latino y como conseguirlo, ampliarlo, diversificarlo, pero con Trump este debate se frenó en seco. En estas elecciones de 2016 los demócratas han recibido el mayor número de votos de la comunidad latina, aún así no ha sido el suficiente para frenar a Trump, e incluso el candidato republicano obtuvo el respaldo de muchos votantes hispanos en estados como Florida (cubanos) y otros estados conservadores.


La excepción principal a esta tendencia general, es que hay hispanos muy religiosos, fundamentalmente evangélicos que son conservadores, no les gusta Trump, pero le votaron porque ellos no aceptan el aborto o el matrimonio entre homosexuales. Al final este grupo se ha movilizado y le ha dado miles de votos a Trump.

 

El problema de Sanders es que es un verdadero socialista en un país de tradición anti-socialista—Es la pregunta más recurrente, pero nos gustaría saber su opinión al respecto, ¿qué hubiera pasado con Sanders de rival de Trump?

—Es muy complicado saber a posteriori lo que hubiera deparado un enfrentamiento entre Sanders y Trump. En el seno del Partido Demócrata se recordará el hecho que no hubo campaña en contra de Sanders porque Hillary Clinton no tenía motivos para ello, e igualmente Sanders tampoco fue crítico o agresivo con Clinton. El electorado de Sanders en las primarias demócratas fue blanco y los afroamericanos y también latinos votaron mayoritariamente a Clinton, esto no quiere decir que en un enfrentamiento Sanders-Trump le hubieran dado, evidentemente, su apoyo a Sanders. El problema de Sanders es que es un verdadero socialista y en Estados Unidos hay una tradición anti-socialista. Es lógico que en España o en Europa, con tradición más socialdemócrata, gustara Sanders pero ésto es Estados Unidos.

 

—Volviendo a la minoría-mayoritaria hispana, Estados Unidos ha tenido su primer presidente negro, no ha podido tener su primera mujer presidenta, ¿para cuando un hispano en la Casa Blanca?

—Todavía es una opción improbable porque aún habiendo crecido el número de ciudadanos de origen latino en Estados Unidos, todavía siguen siendo minoría. En esta campaña, Rubio fue un candidato muy fuerte para los republicanos, y también Cruz lo era pero sucumbieron ante Trump, pero no descarto que Rubio repita y pueda llegar a ser presidente en alguna ocasión. En el Partido Demócrata están surgiendo políticos interesantes que están llegando al Congreso o al Senado, pero todavía no tienen un líder que sea capaz de ilusionar a esa parte del electorado. Por tanto, tendremos que esperar que una mujer llegue a la Casa Blanca, y aún más que llegue un político de origen latino.

 José Luis González con el profesor Dan Hallin en el Departamento de Comunicación de la Universidad de California San Diego.

 

—¿Cómo definiría el tratamiento de la información relacionada con los hispanos en los medios tradiciones durante la pasada campaña electoral?

—Tradicionalmente las coberturas realizadas por los medios tradicionales anglosajones sobre la comunidad latina ha sido bastante secundaria, pero en las elecciones de 2016 algo ha cambiado y sí que es cierto que los medios se han ocupado de ellos, de sus problemas e intereses. Quizás los medios pensaron que la importancia del comportamiento electoral de este sector del electorado en algunos estados iba a ser más importante o influyente de lo que al final realmente fue. Un ejemplo claro lo tenemos en Carolina del Norte, Arizona, Nevada, pero sobre todo lo hemos visto en el primero con la presencia de los grandes líderes durante toda la campaña y la consiguiente cobertura que esto conlleva en los medios nacionales.

 

Obama ha sido un buen presidente con un liderazgo moral que evidentemente no tiene Trump—¿Cuál es su valoración de los ocho años de la Administración Obama?

—Ha sido un buen presidente, en unas condiciones difíciles. Ha gobernado sin mayoría en las dos cámaras y eso le ha impedido hacer grandes cambios a través de leyes importantes. Pero de Obama debemos resaltar después de estos ocho años su liderazgo moral, por ejemplo durante los lamentables conflictos que han afectado a la comunidad afroamericana. Evidentemente ese liderazgo moral no lo tiene Trump. Además de esto, su logro más importante ha sido el ‘Obamacare’ o reforma sanitaria, algo impensable en un país como Estados Unidos. Es una reforma con muchas limitaciones, pero ha conseguido que sea mucha la población vulnerable que tiene acceso a la sanidad pública.

 

—¿Desde Estados Unidos, qué visión tiene de la crisis política de la Unión Europea?

—En Estados Unidos sigue habiendo una imagen muy positiva de la Unión Europea. Dicho ésto, en mi opinión y creo que otros muchos colegas aquí opinan como yo, no es nada bueno la fragmentación de la UE y el camino que ha emprendido el Reino Unido. Es cierto que la crisis de Grecia ha sido importante y ha provocado fracturas pero el mundo necesita una Unión Europea fuerte y unida.

 

Hay que estar atentos a los movimientos de izquierdas de las comunidades indígenas del sur de México—Usted vive muy cerca de la frontera y es buen conocedor de la encrucijada en la que se encuentra el pueblo mexicano…

—La cultura y auge del narcotráfico forma parte de la vida cotidiana de México y le está haciendo mucho daño como país porque está siendo un obstáculo para la consolidación de la democracia. La violencia está condicionando a México, con Gobiernos que no son capaces de superar ese y otros problemas como la corrupción, el clientelismo o las estructuras tradicionales de poder. Además, Estados Unidos no contribuye a mejorar la democracia mexicana, todo lo contrario, y ahora con Trump todo puede empeorar con el famoso muro, las deportaciones y el auge de la xenofobia respecto a los mexicanos que viven en Estados Unidos. Pero no todo son malas noticias en México, tenemos que seguir atentos a los movimientos de izquierdas que están teniendo lugar en el sur con las comunidades indígenas en estado como Guajaca, Chiapas o Guerrero. Además, está siendo muy positivo ver como la ciudadanía se está movilizando contra Trump, se puede decir que el presidente de los Estados Unidos les está uniendo.

 

Entrevista publicada el 21 de febrero en eurogaceta.es

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