''Me gustaría que un español entrenara la selección de baloncesto''

PEDRO FERRÁNDIZ, entrenador de baloncesto.

 

por SONIA MARCO

Pedro Ferrándiz (Alicante, 1928) es una leyenda viva del baloncesto español. Lo ganó todo como entrenador del Real Madrid en los 60 y 70 -doce ligas, once Copas de España, cuatro copas de Europa y tres subcampeonatos-, para cambiar las canchas por los despachos en los albores de la democracia. Creo la Asociación Mundial de Entrenadores y la Fundación Pedro Ferrándiz, donde impulsó la profesionalización del baloncesto, y desde ahí fue observador de la eclosión de este deporte como fenómeno de masas en nuestro país en la década dorada de los 80, para después volver a ilusionarse con la llegada de la generación Gasol. Hace cuatro años que lo dejó todo en la capital y volvió a su ciudad “a descansar, que ya toca”,  en su casa del Raval Roig de la calle Virgen del Socorro. Esta semana ha recibido el Premio Nacional del Deporte y el Ayuntamiento de Alicante le ha concedido una calle,  dos reconocimientos más a su larga carrera de apoyo y difusión del deporte.  

 

PEDRO FERRÁNDIZ. FOTO: Sonia MarcoPedro Ferrándiz llega puntual a la cita en la sede de la Asociación de la Prensa. Directo y sobrio, nos sentamos y hacemos un repaso a su vida plagada de hitos y reconocimientos. Haciendo un cálculo, por sus pequeños y vivos ojos han pasado más de seis décadas del baloncesto español, y resulta difícil por dónde empezar. Nos retraemos a su Alicante natal, finales de los años 40 del siglo pasado, en una época donde el deporte de la canasta era poco menos que anecdótico. 

 

  • ¿Cómo fueron sus inicios en el baloncesto? 
  • —En Alicante era un chaval dedicado exclusivamente al fútbol, a mí lo que me interesaba era el fútbol. Pero un día, paseando por la Rambla un domingo, entré en un patio, lo que luego fue el Cine Avenida, y vi por primera vez un partido de baloncesto. Aquello se me quedó grabado y a partir de ahí toda mi vida fue sólo el baloncesto. Tendría unos 20 años más o menos, pero era muy malo como jugador. Cuando vi que no hacía progresos, me hice entrenador. Primero fui del equipo del Frente de Juventudes, después del Club Montemar y de ahí marché a Madrid.
  • Comencé de jugador pero era muy malo¿Y cómo llegó a entrenar al Real Madrid, el club más importante de la época? 
  • —Fui a Madrid en busca de trabajo. Trabajaba entonces como auxiliar de mecanógrafo de Educación y Descanso, y al año me ofrecieron entrenar al Real Madrid infantil y juvenil, donde ganamos los campeonatos de Castilla y de España, y ahí fue el principio de mi carrera. De ahí pasé a la categoría junior, y después al Real Madrid. 

Época dorada

Pedro Ferrándiz comenzó a entrenar al Real Madrid en 1959. Su palmarés al frente del primer equipo madrileño no ha sido igualado hasta el momento: doce ligas, once Copas de España y cuatro copas de Europa. Es la etapa dorada del club merengue por la que en 2015 fue nombrado Socio de Honor del Real Madrid por su presidente Florentino Pérez. 

 

  • Pedro Ferrándiz festeja con sus jugadores la obtención de un título. Foto: Fundación Pedro FerrándizSin duda, su lista de anécdotas es larga, pero rescatamos aquella jugada técnica por la que es recordado en los anales del baloncesto: “la autocanasta”, jugada en las semifinales de la Copa de Europa de 1962, que obligó a la FIBA a cambiar las reglas del juego a nivel internacional…¿cómo se le ocurrió?
  • —Sabía que el reglamento tenía un pequeño fallo y lo aproveché en un partido de Copa de Europa con el Ignis de Varese. Íbamos ganado y a tres segundos del final nos empataron a 80 tantos; si había una prórroga nos podían ganar con una diferencia importante de puntos y la vuelta habría sido complicada. Para impedirlo, mandé hacer la jugada: meter una canasta en nuestra cancha y así poder optar a una remontada en la vuelta.  Después de cincuenta y tantos años, todavía se habla de esta jugada.
  • Una jugada maestra que no se ha vuelto a repetir...
  • —Efectivamente, la FIBA cambió el reglamento y a partir de entonces la jugada está sancionada con 1.000 dólares y la expulsión de la competición. Naturalmente, ya no se ha vuelto a hacer.
  • Los tiempos han cambiado pero las técnicas son las mismasEntonces las técnicas de entrenamiento serían bien distintas a las actuales. No había video, internet…
  • —Los tiempos han cambiado mucho, pero el sistema de entrenamiento es casi igual al actual. Ahora hay muchos más medios al alcance, pero no hay grandes novedades, las fórmulas no has diferido mucho, las tácticas son más o menos las mismas, con las variaciones de los inventos de los entrenadores a lo largo del tiempo. Entonces utilizaba muy poco la pizarra de tiza, que es lo que había, tenía una tableta de jugadores y con ello planteaba las tácticas. Antes era más manual, ahora más mecánico.
  • —¿Cuáles son las principales diferencias entre el baloncesto de antes y el de ahora?
  • —Las mayores diferencias residen en la técnica individual de los jugadores y la preparación física, que es mucho mejor. Ahora son más altos, entonces no había en España jugadores que superasen los dos metros. Naturalmente, otra de las diferencias es el dinero que se invierte ahora en el deporte, antes impensable, lo que ha hecho que evolucione de una forma radical. Lo de entonces no tiene nada que ver con lo que hay ahora, el presupuesto era ínfimo y la mayoría de los jugadores no cobraban.
  • Pedro Ferrándiz a pie de cancha en un partido con el Real Madrid. Foto: FUNDACIÓN PEDRO FERRÁNDIZ
  • —Un época distinta del “star system” de ahora…
  • —Sí, las grandes evoluciones se produjeron a partir de los 80, aunque en la época en la que estuve en el Madrid el deporte ya estaba profesionalizado, pero no al nivel de ahora, claro. 

Pedro Ferrándiz festeja un resultado del Real Madrid. Foto: FUNDACÓN PEDRO FERRÁNDIZVida después de las canchas

Tras una brillante carrera, Pedro Ferrándiz se retira a mediados de los 70 y se dedica a otras labores directivas, pero siempre relacionadas con el baloncesto. Abandona las canchas y crea la Asociación Mundial de Entrenadores de Baloncesto y la Fundación Pedro Ferrándiz, desde donde desarrolla una actividad intensa en pro de la excelencia de este deporte.

 

  • Tras su retirada le sucede Díaz Miguel al frente de la selección, que llegaría a lo más alto en las Olimpiadas de 1984, en Los Ángeles, donde España juega por primera vez una final de baloncesto frente al Magic Team de EEUU. ¿Dónde estaba usted y qué sintió en esos momentos?
  • —Tras dejar el entrenamiento me dediqué a otras funciones, más directivas, ya no me interesaba tanto el desarrollo técnico del juego. En esos momentos estaba en España, trabajando en la Asociación Mundial de Entrenadores, y no viajé a Los Ángeles a ver las Olimpiadas, una de las pocas a las que no asistí. Fue muy emocionante, imagínate, era la primera vez que había posibilidad de conseguir una medalla olímpica en baloncesto, fue todo un acontecimiento para el país.  
  • La nueva era dorada del baloncesto español se debe al progreso de los entrenadoresAdemás de este hito, en los 80 el baloncesto español eclosiona a nivel internacional, con Fernando Martín en la NBA,  y se hacen leyenda los nombre de Corbalán, Epi, López Iturriaga…Los famosos duelos con la Yugoslavia de Petrovic, se habla de la edad dorada del baloncesto español…¿cómo veía usted entonces ese dulce momento? 
  • —Muy orgulloso y contento de ver el progreso y el desarrollo que estaba teniendo nuestro baloncesto con las figuras de entonces que yo ya había conocido, como Corbalán, al que fichó mi ayudante de entonces Lolo Sáez. Un día me habló de él, lo trajo y se quedó en el Real Madrid.
  • En este contexto, ¿qué aportó su trabajo al frente del Real Madrid?
  • —Supongo que el progreso que tuvo el Real Madrid durante los años en los que estuve, donde introdujimos novedades en el juego como la defensa individual y el contraataque, hasta entonces desconocidos, influyó para este desarrollo posterior de nuestro baloncesto y de la selección española.
  • La selección española de baloncesto festeja su bronce en las olimpiadas de Río. Foto: WIKIMEDIASin embargo, tras esta década prodigiosa los años 90 no se caracterizaron por grandes logros, hasta la irrupción de Pau Gasol y su generación, nacidos tras la gesta de Los Ángeles. ¿Cómo ve esta nueva era dorada del baloncesto español?
  • —Creo que toda esta evolución se ha debido al gran progreso de los entrenadores españoles, que se pusieron al día y crearon jugadores del estilo de Pau Gasol, aunque él es único. Ahora trabajan con más medios y más recursos técnicos, lo que ha contribuido a dar forma al nuevo baloncesto español actual. Su trabajo ha tenido un progreso espectacular y se ha notado en esta generación, a la que han formado desde niños. 

Al amparo de la creación de la Asociación Mundial de Entrenadores, Ferrándiz pone en marcha las asociaciones regionales de baloncesto, creando las bases del desarrollo y difusión de este deporte. Pero a nivel de selección, la internacionalización se impone.

 

  • Me gustaría que un español entrenara la selecciónQuizás resulta paradójico que un italiano dirija nuestra selección de baloncesto actual. ¿Qué opina? 
  • —Eso es una imposición de la ACB, que no permite que un entrenador entrene un club y a la selección a la vez, lo que me parece una buena medida. Ya el hecho de que no entrene un español la selección me produce un poco de sorpresa, me  gustaría que fuera un español el que la dirigiera, pero la internacionalización ha llegado a todos los terrenos. 
  • —¿Cómo ve el futuro de la selección?
  • —Prometedor, está en un punto álgido. Pero creo que habrá una renovación de generación importante, ya que cuando Pau Gasol no esté se notará, pero con su hermano y otros jugadores como Willy Hernangómez, la potencia de la selección española no perderá demasiado.

Fachada del edificio de la Fundación Pedro Ferrándiz. Foto: FUNDACIÓN PEDRO FERRÁNDIZ

 

Reconocimientos y retiro dorado

En 1991 el entrenador crea la Fundación Pedro Ferrándiz, con sede en Alcobendas, Madrid, donde su espíritu inquieto sigue trabajando en pro del deporte de su vida. Allí pone en marcha un centro de estudios del deporte de la canasta, con un museo y la mayor biblioteca del mundo dedicada al baloncesto. Hace tan sólo cuatro años que decide pasar el testigo y se retira a su natal Alicante pero, lejos de ser un jubilado más, Ferrándiz colabora con la Universidad de Alicante en la constitución de una Cátedra del Deporte, donde se organizan seminarios y, próximamente, un máster. 

 

  • La lista de reconocimientos y premios que ha recibido a lo largo de su prolífica carrera es larga, pero sin duda destacaría aquel 1 de marzo de 2007, en el que entra a formar parte del Hall of Fame de la FIBA, con Petrovic, Michael Jordan, Magic Johnson, Abdul-Jabbar…¿Qué se siente al compartir espacio con estos nombres?
  • —Un grandísimo honor estar ahí y ser, junto a Díaz-Miguel, uno de los dos españoles que ocupa lugar. Sin duda, es una grandísima satisfacción.
  • Los últimos han tenido lugar esta semana de manos del Consejo Superior de Deportes, que le ha concedido el Premio Nacional de Deporte y, a nivel local, del Ayuntamiento de Alicante, su ciudad natal, que ha puesto su nombre a una calle. Tras estos reconocimientos a su carrera, ¿le queda alguna meta que cumplir?
  • —No, ninguna. La reciente concesión de una calle por parte del Ayuntamiento de Alicante es, como alicantino, lo máximo a lo que se puede aspirar, junto a que hayan puesto mi nombre al pabellón deportivo.  En ese aspecto estoy totalmente satisfecho.
  • ¿Cuál es su día a día en Alicante?
  • —Descanso, tengo 87 años y ya toca. Estoy encantado de haber vuelto. 
  • Y el baloncesto de la terreta, ¿sigue al Lucentum?
  • —Si, suelo ir a verlo, pero este año aún no he ido, espero ir próximamente.
  • ¿Cómo ve al equipo, cree que debería recibir más ayuda de las instituciones públicas?
  • —Las autoridades deberían apostar por el equipo, sí, pero eso ha pasado a la historia, no creo que vuelvan las ayudas municipales con las cantidades que se manejaban antes. Ahora el Lucentum deberá generar sus propios ingresos para mantenerse. 
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