La Vega Baja, la comarca olvidada por todos

OPINIÓN / ALFONSO HERRERO

Es una constante que las administraciones miren al escalón superior para reivindicar todo aquello que creen que les pertenece y que no les ha sido otorgado. Nuestra provincia mira a Valencia, la Comunidad a Madrid, y así un largo etcétera. Exigir más financiación y mayores inversiones es una obligación del político de turno, que suele ser muy bien aprovechada si en el centro de la diana de las quejas se encuentra un dirigente de otro color político. Como se suele decir, se matan dos pájaros de un tiro.

 

Playa de Torrevieja con gran afluencia de turismo.Pero en el caso de la Vega Baja la situación adquiere un matiz diferente. Se trata de una de las comarcas más pobladas de la provincia, con un potencial turístico indiscutible y un sector agroalimentario en constante crecimiento. Y todo lo que esta región del sur de la provincia ha conseguido ha sido a pesar de encontrarse en una marginación absoluta por parte de todos los escalones superiores de la administración.

 

La lista de carencias se hace interminable. Una autovía que una el interior con la costa, carretera que en estos momentos es “tercermundista” y con grave peligro para la seguridad de las personas que circulan por la actual CV-95. Una autovía que debería enlazar con un ramal que llegara a Guardamar del Segura. Conexión ferroviaria con la cuarta ciudad de la Comunidad Valenciana como es Torrevieja y, por extensión, con todo el litoral; no sería descabellada la unión, vía férrea, con el aeropuerto, pero eso es otra historia. Eliminación del peaje de la AP-7 a su paso por Orihuela Costa y la ampliación del tercer carril en la A-7 a su paso por la comarca. La parada del AVE en la estación Miguel Hernández, aunque dicen que ya está adjudicada. La mejora del servicio de Cercanías, aprovechando a doble vía y sin olvidar que el tramo Alicante-Murcia es uno de los que más usuarios tiene en España. Tampoco debería faltar por parte del Ministerio y de la Generalitat el apoyo al proyecto del intercambiador ferroviario de mercancías, como impulso a la industria de la comarca y su enlace con el Corredor Mediterráneo.

 

Éstas son sólo algunas de las muchas carencias que sufre la Vega Baja desde hace décadas, decisiones políticas que solo quedan en promesas y nunca en realidades. Pese a todo, la comarca ha sabido luchar y salir adelante, entre otros motivos, porque, aunque poca, hemos tenido agua...¿seguiremos teniendo, verdad?

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