Una zona francamente necesaria

ÁNGEL BARTOLOMÉ

Ni Triángulo Alicante-Elche-Santa Pala, ni Plan Metropolitano Alicante-Elche- Crevillent (PATEMAEC): al finalZona Franca. El proyecto del presidente de la Diputación Provincial de Alicante, César Sánchez, lanzado a finales del verano de 2015a los pocos días de asumir el cargo, se ha convertido en un empeño.

 

Un avión espera para despegar en El Altet. Foto: JOAQUÍN P. REINA

Esta perseverancia, año y medio después, ha conseguido el respaldo de dos de los principales actores llamados a impulsar el plan: el alcalde de Alicante, Gabriel Echévarri, y el de Elche, Carlos González. Curiosamente, quien ha lanzado la idea es el PP y los colaboradores necesarios militan en el PSOE. Con todo, lidea y su oportunidad evidencian la importancia de una institución como la Corporación Provincial como instrumento para consolidar el estado del bienestar.

 

El espacio a ocupar se encuentra entre el Parque Industrial de Torrellano y el Puerto de Alicantealrededor de 130.000 metros cuadrados. Proyectos similares hay en Las Palmas de Gran CanariaBarcelona, Vigo y en Sevilla, y en la época de Mario Flores como Conseller de Infraestructuras se apoyó la idea de un puerto seco o Zona de Actividades Logísticas (ZAL) en los terrenos que hay entre la Universidad de Alicante y lautovía de Madrid, pegados a la circunvalación de Alicante.

 

¿Qué es una zona franca? El periodista F. J. Benito lo definió en su crónica del 5 de noviembre pasado: "Se entiende por zona franca un terreno acotado, con un régimen aduanero especial en el que las empresas pueden almacenar mercancía importada y reexportarla sin pagar el IVA o los aranceles de entrada a la UE. En el caso de que los productos tengan como destino el mercado español o europeo, sólo se abonan impuestos cuando los contenedores abandonan el recinto, lo que permite a las compañías demorar su pago -y, por tanto, contar con más liquidez- durante el periodo que los tienen almacenados en la zona franca. También pueden instalar en ella factorías para envasar o ensamblar el producto".

 

Pero como todo proyecto en el que confluyen intereses diversos no hay unanimidad en el respaldo, Sánchez habla de bicapitalidad provincial como rmula para el entendimiento. Al primer edil alicantino le gusta la idea y está en la mesa que se promueve desde el Palacio Provincial el pasado otoño. Sin embargo, el alcalde ilicitano Carlos González recalca que su apoyo no significa un respaldo a la idea de área metropolitana, como se proyectó en 1992. El presidente de la Diputación lanza la idea dos décadas después de que surgiera la idea del triángulo socioeconómico, auspiciada por el último gobierno de Felipe González a través del Secretario de Estado de Industria, el alicantino Juan Ignacio Moltócomo plataforma de desarrollo del territorio formado por el área comprendida por los términos municipales de Alicante, Elche y Santa Pola.

 

Este proyecto ha sido un plan de autovías inacabadasEl plan que el urbanista alicantinAlfonso Vegara ideó en 199y recibió un premio de la CEOE, lo asumió en 1993, con gobierno del PSPV, el Club de Inversionesque reunía empresarios de Alicante y Elche, y abogó por entrelazar ambas ciudades. A Joan Lerma no le hacía gracia el peso de lobby y su contraposición con Valencia. Sin embargo, la derrota del año 95 se lo llevó por delanteDe aquel proyecto sólo queda IFA y la Euroagencia. Eduardo Zaplana, ya como jefe deConsell, a través del conseller sanvicentero José Ramón García Antón, lo reconvirtió en el PATEMA, PATEMAE y PATEMAEC (según se sumaron ciudades al boceto inicial).

 

Pero en puridad este proyecto ha sido, por desgracia, un plan de autovías inacabadas, congelado por la crisis económica y que nunca logró el respaldo necesario para conectar a través del tren las dos principales ciudades de la provincia con un aeropuerto que supera los 11 millones de pasajeroanuales y que permite la conexión en dos y tres horas de la zona con las principales ciudades de la Unión Europea. Ni una posterior asociación política tan extraña como la pareja José Joaquín Ripoll, entonces presidente del Puerto de Alicante, con la alcaldesa de Elche, Mercedes Alonsoconsiguieron en 2014 el enlace por ferrocarril de las dos ciudades con el aeropuerto alicantino. Tan cerca y tan lejos.

 

Las buenas intenciones del alcalde alicantino José Luis Lassaletta y el ilicitano Manuel Macia para acercar ambas ciudades en los años ochenta quedaron en eso, buenas palabras pero escasa voluntad. Veinte años después, tanto Mercedes Alonso como Sonia Castedo, ambas del PP, escenificaron con algo más de concreción algo parecido a un intento de compartir servicios quecomo históricamente ha pasadoquedó en nada. Ahora surge una nueva oportunidad.

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