El buen político ilicitano

Quizá influenciado por el máster de marketing digital en el que estoy inmerso y diría que hasta absorto no me sorprende nada que el Ayuntamiento de Elche, o mejor dicho, algunos de sus concejales, se adhieran a un código ético redactado por el Consell, es decir, por Compromís, que es quien corta el bacalao, para qué engañarnos. Y no me extraña porque en realidad el marketing tiene esa faceta que encaja muy bien con la política: te intentan vender la cabra a sabiendas que lo que adquieres es un burro. La venta de humo, máxime en la sociedad actual, está a la vuelta de la esquina y es algo que recitan de memoria nuestras amigos nacionalistas, tan preocupados ellos por la transparencia y nuestra tierra. Me da que pensar, cuando uno de sus puntos estrella, incide en no beneficiar a familiares de políticos, ¡qué ironía!

Como enumera en una excelente crónica mi compañera de Información E. G. Brotons, el código ético tiene un centenar de puntos y 36 mandamientos. ¡Qué bonita palabra! En esta doctrina a impartir se advierte de que los políticos «no estarán obligados en ningún caso a participar en actos religiosos en la condición de su cargo y que sólo tendrán que acudir a actos históricamente consolidados”, es decir, presupongo que cualquier alcalde ateo se tendrá que tragar las representaciones del Misteri. Por cierto, hace años al president de la Generalitat de Cataluña, Jordi Pujol, le encantó; ya hemos ganado algo, aunque no sea el 3%.

En el documento, lógicamente, se habla de la normalización del valenciano, igualdad entre hombres y mujeres, desterrar el despotismo, el trato de favor en expedientes a amigos o familiares y una serie de normas que se suponen debían estar vigentes desde hace más de 40 años años, cuando tengo entendido que se restauró en España un sistema democrático.

Pero los chicos y chicas de la nueva política se creen en posesión de la verdad y trazan sus líneas rojas pensando que el personal se lo va a tragar. Lo que no entiendo, con la edad voy perdiendo facultades, es la adhesión inquebrantable de Ciudadanos. Si ellos, bueno Albert Rivera, han trazado unas líneas rojas claras contra la corrupción y su partido es el garante y el “controlador” de que el PP no vuelva a cometer los excesos de todos conocidos en nuestra Comunidad Valenciana. A santo de qué en hacerse la foto en una pantomima de un tripartido más preocupado en vender imagen que en solucionar los problemas de los ilicitanos.

Al PSOE y a Compromís los entiendo, están en su papel de hacer llegar a la opinión pública el “gran trabajo” que hacen por todos nosotros. Además, el tripartito, con Jesús Pareja como un invitado nada molesto, es el más interesado en contar con el apoyo de C’s para seguir en el poder. Vamos, que si les piden la Luna, se la consiguen, aunque sea la de Valencia.

Entonces, ¿qué necesidad tienen los chicos de Rivera en subirse a un carro que es puro marketing político? Cuando se realiza una estrategia concreta puede salir bien y no tan bien, pero al menos uno se ciñe a una hoja de ruta, y Ciudadanos la tiene o la tenía clara: al nacionalismo separatista, ni agua. Estar en el gobierno sin estar implicado les da el pan para hoy pero se lo quitará en un futuro. Los vecinos no perciben igual la implicación de un partido político cuando éste asume responsabilidades de gobierno que cuando no. Por lo tanto C’s tiene ahora una posición de fuerza que no está sabiendo aprovechar al cien por cien. Y no siempre te va a tocar la lotería por estar en el lugar adecuado en el momento oportuno.

La postura del PP de Mercedes Alonso y de Ilicitanos por Elche de ausentarse de este acto es comprensible. Tampoco están los tiempos para regalar fotos a tus rivales políticos, máxime, como es el caso de los populares, cuando has ganado las elecciones pero no gobiernas a pesar de que el centro derecha es mayoría en Elche. La democracia a veces provoca estas distorsiones.

Un apartado especial se merece José Pérez. Supongo que lo de no acudir a actos religiosos no le debió sentar nada bien, sobre todo cuando él es claro exponente de la Semana Santa, tanto que en el pueblo se le conoce cariñosamente como “Pepe el tronos”. En fin, pactó con Antonio Rodes para “colocar” a Carlos González en línea de salida hacia la Alcaldía. El PSOE sabrá lo que hace o hizo. Pero es curioso y muy comentado.

A mí, con la que está cayendo, me empieza a molestar que se fijen unas conductas que están escritas desde que se puso en marcha la Constitución de 1978. Cualquier político y cualquier persona tiene que cumplir unas normas básicas para permitir la convivencia entre todos. Y lo primero, es cumplir la ley. La corrupción no sólo es patrimonio de los partidos de derechas, al PSOE, cuando era centro izquierda, le pasó una buena factura. ¿Se acuerdan? Y en Andalucía… Que se dejen de códigos, que todos cumplan y hagan cumplir la ley y que de una vez gestionen con coherencia y sin desconfianzas entre ellos mismos un Ayuntamiento inoperante durante un año.

Por último, yo, que nunca he sentido gran predilección por las sotanas a pesar de haber estudiado en un colegio de curas, me solidarizo con José Pérez. Dejaremos de ser agnósticos para abrazar la fe católica y encabezar alguna que otra procesión, que en Elche merecen la pena. Siempre es grato molestar al personal más intransigente con todo lo que huela a … completen ustedes la frase.

 

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