Un Congreso sin ilicitanos

Pascual Mollà, Pablo Ruz, Carlos Sánchez Heras y Gonzalo Ortega

Pues sí, no vamos a tener a ningún ilicitano en el Congreso de Diputados. Ese fue uno de lo ejes principales en los que giró la charla coloquio que organizó este jueves la Asociación Tertulia Elche, una plataforma que tiene como principal preocupación la de concienciar a todos los vecinos de la necesidad de involucrarse en los proyectos claves para la ciudad. Elche Piensa, así es el eslogan de esta plataforma, con Juan Antonio Marín a la cabeza, invitó a los cuatro partidos con representación parlamentaría. Allí estuvieron Pablo Ruz, en nombre del PP; Carlos Sánchez Heras, PSOE; Pascual Mollà, Compromís y Gonzalo Ortega Espinosa, por Ciudadanos. Tres de ellos se presentan al Congreso por sus respectivos partidos pero ninguno llegará a parlamentario al no encabezar la lista. Estuvo interesante la mesa aunque quizá faltó el ritmo que un periodista, siempre nos gusta oler sangre, reclama de sus representantes políticos, sobre todo cuando hay líneas ideológicas tan antagónicas.

Particularmente me agradó Pascual Mollà, no por coincidir con sus tesis -aunque el sentido común no tiene ideología- sino por las pullas que lanzó en varios momentos de su intervención. Ruz estuvo muy correcto dentro de un tono suave y nada discordante y con ese aire que te da saber que puedes ser el recambio a Mercedes Alonso, aunque la diputada provincial y exalcaldesa gana en cercanía y en popularidad, de momento. En política, como en otras facetas de la vida, lo peor es pasar desapercibido, y Alonso no es de esas personas. Un dato, al joven edil popular le acompañaba entre el público Antonio Luis Martínez Pujalte, sin duda un hombre de peso en el PP local. Quizá por tal motivo Ruz se despidió del acto diciendo que se dejaría “el alma” en su empeño por servir a los demás. Nadie lo pone en duda. Ni Carlos Sánchez ni Gonzalo Ortega me transmitieron lo de los otros dos contrincantes políticos. Quizá algo tenga que ver el pacto de Estado entre PSOE-Ciudadanos, que ha descafeinado a ambas formaciones.

Cuando Juan Antonio Marín, presidente de la asociación y moderador de la mesa, hizo una pequeña introducción y enumeró los agravios que sufre Elche a nivel nacional y provincial, poniendo el acento en que en Madrid no habrá representantes ilicitanos en el Congreso, Pascual Mollà lanzó un dardo envenenado, con la complacencia del resto de contertulios, al asegurar que durante cuatro años hubo un parlamentario del PP en el Congreso sin ningún tipo de iniciativa para Elche. A buen entendedor…También destacó la importancia de la sociedad civil para seguir avanzando y subrayó que la gente que construye la ciudad también es “esa que tiene un trabajo precario y que cobra una miseria”. Además puso como ejemplo el Ayuntamiento de Elche como modelo de participación ciudadana impulsado, naturalmente, por Compromís.

El socialista Carlos Sánchez Heras estuvo correcto pero con un tono que se asemejaba más al de un partido derrotado que a uno que aspira a doblegar al del Rajoy, igual me confundo y ya todo me huele a Pedro Sánchez… Su mejor intervención fue cuando cuestionó a Pablo Ruz en un asunto que siempre sale en cualquier tertulia que se precie: la Dama de Elche. Resulta que el aspirante a diputado por el PP dijo que la mujer de Pablo Casado, un político de proyección, era ilicitana  y que ese factor podía ser determinante. Unos argumentos, como ven, “de peso”. El dirigente socialista se lo tomó con cierta sorna y no era para menos. Antes había enumerado una serie de medidas que desde su punto de vista eran imprescindibles para la ciudad. Pero era un poco más de lo mismo y que suena a campaña pura y dura: potenciar la educación, la innovación, más suelo industrial, más preocupación por el patrimonio cultural… La protección de El Palmeral, tema recurrente junto a la Dama, también animó algo la tertulia, sobre todo cuando acusó al PP de frenar varias iniciativas en el Congreso que beneficiaban a esta zona emblemática del municipio. En fin, esperemos que todas las administraciones tiren del carro en la misma dirección para salvar un patrimonio natural amenazado por el picudo rojo.

El representante de Ciudadanos, por su parte, reivindicó más infraestructuras para Elche, y a la vez que el resto de grupos, reclamó el desarrollo del Corredor del Mediterráneo, enclave básico para la provincia. También apostó por la creación de suelo industrial privado y público. Mollà se quejó de que en 2016 el tren entre Alicante-Elche-Murcia sea diésel y tarde un montón de tiempo cuando es una línea rentable. También criticó que el 83% de las inversiones en este sentido se vayan para Galicia, tierra de Rajoy. Ciudadanos, también apostó por un cambio de modelo económico y alertó de la enorme cantidad de parados que hay en el municipio.

Los que en la próxima legislatura no serán diputados se despidieron dentro de una atmósfera muy cordial confiados en que el próximo Gobierno no dé de lado otra vez a Elche. Faltó un poco de salsa y mala leche pero tampoco vamos a pedir peras al olmo. Por cierto, me parece una buena idea que el Museo Arqueológico abra una subsede en la ciudad. Pablo Ruz vendió esta idea que yo antes ya se lo había oído al alcalde Carlos González. ¿De quién fue? Vaya usted a saber. Lo cierto es que la Dama sigue sin venir. Bueno, y si hablamos del Mercado, mejor cerrar los ojos… Sí que me gustó Pablo Ruz cuando dijo que los gobiernos están para tomar decisiones. Es lo que dice Rajoy y repite una y otra vez sus compañeros a modo de lección bien aprendida. En el fondo, llevan razón. Bueno, ya ven, una iniciativa muy acertada de la Asociación Tertulia Illice que se va a repetir con asiduidad en Elche.

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