Esperando el tren

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Llevo muchos años viniendo a la estación de Beneixama a la misma hora, todos los días, esperando con impaciencia a que llegue el tren que me lleve hasta Alcoi y allí seguir el trayecto a Gandía, como ocurría antes de que alguien decidiera quitar los raíles y las traviesas. Ahora sólo pasan ciclistas y caminantes. Pero yo sé que algún día volverá el Xitxarra y otro Don Antonio tocará la campana y el silbato para que prosiga el viaje a Banyeres de Mariola y después a Alfafara, a Bocairent y a los pueblos del interior de la provincia de Alicante y de Valencia. Un tren que unía tres provincias, porque también llegaba a Cieza, en Murcia.

La imaginación es libre para enlazar los recuerdos y las ilusiones. El tren de vía estrecha era mucho más que un medio de transporte. El recorrido lento entre estaciones te proponía contemplar cada recodo de las tierras por las que discurría, en planos cambiantes, según la época del año y el estado de ánimo de cada viajero. No se pensaba en aquella época que podría desaparecer y que los pueblos quedaran huérfanos de ferrocarril. Ha pasado ya mucho tiempo desde entonces y es hora de que nos planteemos si vale la pena volver a poner en marcha una red de ferrocarriles de vía estrecha que una los municipios del interior del País Valencià. Unos caminos de hierro que vertebren realmente las comunicaciones de las tres provincias y que faciliten a sus habitantes un transporte cómodo, práctico, limpio y divertido.

No sé si a ustedes les ocurre lo mismo, pero a mí me resulta indignante que los transportes públicos que unían a los pueblos del interior hayan desaparecido. Primero el tren y luego las líneas de autobuses. La unificación de servicios, como el sanitario, por ejemplo, crea en la población la necesidad de desplazarse con vehículo particular. Y el que no lo tenga que se busque la vida.

Se invierten fuertes cantidades en líneas de alta velocidad mientras se abandonan los pequeños municipios. El tren era un medio de comunicación importante y necesario. Los trayectos ya están diseñados. Sólo hace falta presión ciudadana y voluntad política para crear toda una red de ferrocarriles que unan de verdad a los pueblos y comarcas valencianas. Las viejas estaciones están a la espera de que alguien vuelva a tocar el silbato y la campana.

Publicado en elmundo.es el 23 de agosto de 2016

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Una respuesta a Esperando el tren

  1. joan m. frances dijo:

    jo també l´espere.

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