Siempre está al acecho la falsedad

arton4316-28f53Ha escrito el Papa Francisco en su Mensaje Mundial de las Comunicaciones Sociales de 2018 que “El hombre descubre y redescubre la verdad cuando la experimenta en sí mismo como fidelidad y como fiabilidad de quien le estima. Esto es justamente la liberación del hombre mediante el esquema atento y profundo de La verdad os hará libres”. Estamos hablando de la liberación de la falsedad y de la búsqueda de la relación: nos dice que estos son los dos ingredientes que no pueden faltar para que nuestras palabras y nuestros gestos sean verdaderos, auténticos, dignos de confianza. Para entender la verdad es necesario distinguir lo que favorece la comunión y promueve el bien, de lo que aísla, divide y contrapone. La verdad no se alcanza de modo real cuando se impone como algo impersonal. Pero sí que es lo que brota de relaciones libres manteniendo una escucha recíproca. En realidad, nunca se deja de buscar la verdad, puesto que siempre está al acecho la falsedad. “Una argumentación impecable puede apoyarse sobre hechos innegables, pero si se utiliza para herir al otro y desacreditarlo a los ojos de los demás, por más que parezca justa, no contiene en sí la verdad.”

El mejor antídoto contra las falsedades no son las estrategias sino las personas que, libres de la codicia, están dispuestas a escuchar y permiten que la verdad emerja a través de la fatiga de un diálogo sincero; personas que, atraídas por el bien, se responsabilizan en el uso del lenguaje. “Si el camino para evitar la expansión de la desinformación es la responsabilidad, quien tiene un compromiso especial es el que por su oficio tiene la responsabilidad de informar, es decir, el periodista, el “custodio de las noticias”, que en la actualidad realiza una auténtica misión. Tiene la tarea, en el frenesí de las noticias y en el torbellino de las primicias, de recordar que en el centro de la noticia no está la velocidad en darla y el impacto sobre las cifras de audiencia, sino las personas. Informar es formar, es involucrarse en la vida de las personas. Por eso la verificación de las fuentes y la custodia de la comunicación son verdaderos y propios procesos de desarrollo del bien que generan confianza y abren caminos de comunión y de paz.

En la Torre de Babel se pretendió la alteración de la verdad, la distorsión, para alterar las cosas y buscarse negocios con que lucrarse, como agente contrario a la búsqueda de la autenticidad. Hoy ocurre lo mismo con las noticias falsas. Engañar o manipular con pretensiones obscenas, con mensajes irreales.

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