Ser artista sostenible

patoMPara Cristina Pato, ser artista sostenible es aquel autor o intérprete capaz de transferir los talentos y habilidades que cualquier músico (pues es su caso) desarrolla de manera natural, mediante su colaboración con flexibilidad, su innovación y su imaginación, a otros campos que le ayudan a sostenerse económicamente. Dice, además, que esto es especialmente importante cuando te dedicas a algo que no existe, cuando te ves obligado a hacer tu propio camino.

Y es que Cristina Pato, además de compositora, es pianista y sobre todas las cosas es gaitera gallega, instrumento con el que empezó a expresarse por el lenguaje de las notas musicales. Vivir profesionalmente de la gaita durante dieciocho años le ha supuesto todo un reto: alumbrar opciones, crearlas y adaptarlas a otras disciplinas, por la verdadera pasión por un instrumento. Lo tiene así de claro: tus raíces van contigo y marcan lo que haces; y en el caso de la música hay un componente muy fuerte en los instrumentos tradicionales, pues conforman el sonido de la tierra. Es, en verdad, una cuestión de identidad cultural que precisas más cuanto más lejos estás.

The Wall Street Journal la considera “uno de los maestros vivos de la gaita” y el New York Times la calificó una vez como “una virtuosa explosión de energía”. Pero lo que más satisface a Cristina Pato es emocionar al público en los escenarios (Europa, Estados Unidos, India, África, China…) cuando nota que sus mensajes son percibidos como lenguajes distintos en uno solo, que se complementan con los estudios e investigaciones académicas. Cristina Pato (Orense, 1980) es aclamada por la crítica internacional como maestra gaitera, pianista clásica y educadora apasionada. La investigadora en comunicación María Isabel Solana la ha entrevistado logrando respuestas tan claras como la siguiente: “En la educación de las próximas generaciones no podemos olvidar aspectos fundamentales como la educación emocional y la identidad cultural, y todo eso es inherente –añade convencida- a la educación artística”.

En cuanto al aspecto de lo sostenible, sostiene que las artes no tienen por qué ser una cuestión filantrópica apoyada por instituciones públicas o privadas; ha llegado el momento de entender que es cosa propia de la misma sociedad que debe apoyarlas, aunque a veces sea difícil ver de qué modo: “Los estadios de fútbol siempre están llenos. Si tenemos la cultura de apoyar eventos deportivos, ¿por qué no la de apoyar eventos artísticos?”. Buena pregunta para ir buscando la respuesta más apreciable y mejor valorada por cada uno de nosotros.

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