Rayos que matan

rayosUna foto a página entera, publicada en XL Semanal el 2 de octubre 2016 nos dejó impresionados. Era un paisaje con animales muertos, concretamente 323 renos salvajes que fueron fulminados por un solo rayo que fue trasladando la mortífera electricidad de unos a otros a través de sus patas y sus enormes cuernos. No aparecen en la foto agrupados sino un tanto dispersos, esparcidos en un radio de 80 metros, en su hábitat natural, que en este caso es un parque y reserva natural de más de 8.000 kilómetros cuadrados, de la Agencia Medioambiental de Noruega, donde viven hasta 11.000 renos, en Hardangervidda, remota zona montañosa al sur del país, a unos 200 kilómetros de Oslo.

Cuando los vigilantes vieron aquel panorama quedaron literalmente estupefactos ante la tragedia rematando a cinco moribundos. Los renos, asustados cuando vino la tormenta de potente aparato eléctrico en una noche tremendamente cargada de humedad de finales de agosto, se agruparon, y la electricidad hizo el resto. Tras la narración de estos hechos se nos avisa que lo rayos también matan a unas 2.000 personas al año en todo el mundo.

La curiosidad sobre todas las cosas y el sentido aventurero de los humanos nos ha hecho imaginar estos fenómenos y estas calamidades tras la lectura de los más impresionante libros épicos que, además, vienen a ser los más antiguos. Con el paso del texto a la filmación milimetrada y dirigida, estas aventuras han llegado a las televisiones a través de las productoras de películas para darle mayor sentido a la frase que dice que la realidad supera a la ficción, a pesar de la tecnología tan avanzada que nos rodea. Hay fenómenos que aún no han sabido ser explicados por los científicos, y cada vez hay más sucesos extraños que entran en el capítulo de la investigación porque no se tiene ni idea de lo que pudo haber ocurrido.

El que quiera entrar en estas averiguaciones que se ponga a ver el programa Cuarto Milenio, pero mientras tanto podemos hasta “gozar” por el cuidado de los detalles y la bella música que los acompaña en películas de éxito como “La tormenta perfecta” o “Twister”, reflejando las calamidades de estos fenómenos naturales (tornados, mangas marinas, trombas, huracanes…), ya que existe abundancia de puestas en escena de supuestos o reales manuscritos de quienes “se murieron” de miedo o asombro haciendo frente a la calamidad o al portento insuperable. Añádase al fisgoneo lo que pueda estar trayendo el llamado cambio climático, las teorías alienígenas, la vuelta de los dinosaurios revividos, el milenarismo o descripciones apocalípticas. Queremos saber.

 

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