No dejes para mañana el descanso de hoy

descanoDicen los sabios (especialistas) y los profetas (divulgadores) que no somos nada si llega a faltarnos la energía del descanso, que serían la potencia y el poder que nos restaura, nos actualiza y nos libera del cansancio. Los consultores Wenceslao Vial y Carlos Ayxelà escribieron sobre estos asuntos por internet al iniciarse el período vacacional de estío.

Vienen a decir que las personas, la sociedad, la familia… necesitamos que los ciudadanos  se mantengan con todas las cualidades personales que le permitan seguir desarrollando su esmerada labor de beneficiar a la colectividad, bien con el contrato de trabajo, bien con el compromiso social de hacer humana a la sociedad que da vida al pedazo del cosmos que le ha tocado como parcela en herencia de distribución de tareas. Todos estamos haciendo posible que nuestra parte brille más cada día, tenga vitalidad y sirva para que una comunidad, tantas veces anónima, avance y se desarrolle con nuestros afanes.

Pero acontece en esta vida que todos estamos expuestos a una erosión natural que nos vence, que nos cansa, y que está pidiendo regenerarse y restaurarse. Existen, a grandes rasgos, dos tipos de cansancio: el físico y el psicológico, que están entrelazados, porque la persona humana es una unidad de cuerpo, mente y espíritu. Por eso, un tipo de cansancio suele influir en el otro, y agudizarlo, generando pequeñas espirales de fatiga: quien está físicamente agotado percibe que la cabeza y el corazón no le responden, se embotan; y quien padece cansancio psicológico, fácilmente somatiza esa fatiga en forma de dolencias o desgaste corporal que acentúan su cansancio interior. Esta segunda espiral es especialmente sutil y conviene prestarle atención, porque podría pasar desapercibida a quien la padece y a quienes le rodean. Sin aprensiones, es necesario verlas venir, porque la mejor cura es la prevención, y hay dificultades en la vida que no se deben a la falta de entrega o de interés sino, fundamentalmente, al cansancio.

Nos recuerdan estos especialistas que la sabiduría popular aconseja no dejar para mañana lo que podamos hacer hoy, pues a veces retrasamos decisiones, gestiones, incluso la puesta en marcha de buenas iniciativas, por la simple pereza de acometerlas. Sin embargo, tan importante es leer esta frase del derecho como del revés; junto a la diligencia para hacer las cosas, es bueno decirse también: «deja para mañana lo que no puedas hacer hoy», pues no deberías dejar para mañana el descanso que necesitas hoy.

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