Mayo del 68: ni imaginación ni poder

mayo68Por cuestión de edad, podemos decir que, aunque no estuvimos en primera línea, nosotros, en la distancia pero pegados a los medios informativos, estuvimos viviendo el célebre “Mayo francés del 68” caracterizado por las huelgas, las protestas juveniles, los disturbios, las cargas policiales, la insumisión, los gritos y los cantos que hacían suyos tanto los obreros como los estudiantes…

Nadie sabía a dónde iba y algunos tampoco sabían el porqué; pero la movida estaba en armarla por las calles de las ciudades, principalmente en París, que vino a darle un toque de glamur, unido a cierta perversión sexual y la presencia firme de las mujeres que aquí –así lo creemos- sí que pusieron un punto y aparte. El periodista Antonio Alonso comienza su crónica: 1968 fue un año de gran efervescencia e inestabilidad mundial, pues las dos superpotencias dominantes lideraban dos grupos de países enfrentados entre sí que significaban dos visiones del mundo pugnando en lo político, lo económico y lo cultural. Estos tres apelativos nos van a permitir hablar este año de la Revolución del 68, aunque con una enorme diferencia: que en aquel momento no sólo existían grandes armamentos sino armas nucleares, con el peligro de una hecatombe real: ¡el fin del mundo! Ahora, han pasado cincuenta años y el mayo francés del 68 ha pasado a la historia sólo como un tiempo de protesta, movimientos pacifistas, “amor libre”…

Más bien, aquello parecía la aparición del pasotismo más exigente y destructivo. Del desencanto. Miramos una foto del reportaje que recoge una pintada en una pared que decía “L´imagination prend le pouvoir”. En castellano se decía y se cantaba “Imaginación al poder”, pero no es eso lo que dice la foto, sino que es la imaginación la que arrebata (o toma) el poder. Pero ni lo uno ni lo otro. Había que hacer algo en un mundo asustado por culpa del enfrentamiento mundial, pues en ese ambiente de posible destrucción masiva y total, los que dominaban las calles se preguntaban: ¿para qué estudiar?, ¿para qué trabajar? ¿Cómo seguir apoyando honestamente a unos líderes que habían llevado al mundo al borde del abismo? ¿Qué podía hacer la población ante unos gobiernos empeñados en incrementar la tensión en el mundo a través de guerras subsidiarias (conflictos bélicos desarrollados no directamente entre las dos superpotencias sino en terceros países)? ¿Y qué hacer con los no alineados (India, Yugoslavia, Indonesia…)? Iba a resquebrajarse todo y va a parecer que no pasó nada. Había una fuerte presión que ahora podremos analizar mejor.

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