Los falsos derechos

thNos llamó mucho la atención una expresión de la que, hasta ahora que sepamos, bien pocos han debido hacerse eco, pues cuesta quedarse con menudencias de discursos entre grandes estadistas del mundo en un momento en que todo parece estar revuelto y complicado. Celebrando el 70 aniversario de la creación de la ONU, el papa Francisco pronunció un discurso en la sede de Naciones Unidas de Nueva York en septiembre de 2015 en el que deslizó esas palabras que hemos puesto en el titular de este pequeño trabajo, pero que es algo que está sirviendo de debate. Dijo: “El panorama mundial hoy nos presenta muchos `falsos derechos´”. En aquel discurso se centró el Papa en la Madre Naturaleza y en la exclusión. También dijo que estas son las partes frágiles de la realidad del momento. No hay que olvidar esto último: que el “momento” que vivimos es, para empezar, reivindicativo a más no poder, y que cada cual se siente con derecho a lo que sea, por formar parte de un colectivo creado para la defensa de una cosa que está desamparada de derechos que todos consideran fundamentales; lo que pasa es que, en la diversidad, cuando los de aquí gozan de muchos derechos, es muy probable que queden en el mismo grado limitados, o incluso anulados, los derechos de los de allá. Esta es la situación, prácticamente, desde que el mundo es mundo. A qué dar prioridad hoy en día, cuando se pretende contentar a todos aunque algunos se salgan.

Nadie desea ser víctima en ese reparto de derechos; pero tampoco hay que pasarse cuando éstos se van acumulando hacia un lado rompiendo el equilibrio. El haber entrado en discursos “extraños” en los que nos hemos perdido cuando ya estaba asegurado que lo primero era el ser humano y su dignidad, luego había que atender al medio ambiente, porque no hay que hacer nuevos mapas del mundo a capricho de los potentados. Se ha dejado de debatir el auténtico sentido de dignidad mirando a las personas a los ojos, a los sentimientos, a las creencias, a la finalidad de las acciones, puesto que se vuelve a pretender que el fin sí que justifica los medios. En la revuelta se aprovechan los que antes no tenían voz y ahora no paran. Actualmente andamos muy atascados (porque no hay debate, las cosas se van imponiendo al ritmo de quien las propone, tengan o no regulaciones o explicaciones de tipo moral con el sexo, el “animalismo”, la desobediencia a las leyes con actitud chulesca, la inmoralidad, la agresividad como forma consentida de expresión) y qué vamos a decir de las mentiras que se dicen para alcanzar objetivos altos o bajos, y que copan los titulares de los periódicos. Estamos obligados a entendernos. Y eso se empieza cediendo todos.

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