¿Frenar la pérdida de la biodiversidad?

imagesHechos los cálculos a base de estudiar a conciencia el pasado, y si todo sigue así, en los próximos cinco siglos desaparecerá el 75 por ciento de las especies que habitan el planeta. Lo dicen profesores universitarios de Biología Ambiental, quienes utilizan la palabra alarma para decirnos que nos enfrentamos a la sexta extinción masiva. A diferencia de las cinco anteriores, provocadas por causas naturales, la acción del hombre es el principal motivo de este proceso.

Hay que tomarse en serio el ponerle freno a la pérdida de la biodiversidad. Esto es, a siglos de advertencia y anuncio de un futuro de lo más inestable. “El conjunto del saber humano describe un porvenir un tanto inquietante”. Ahora, además de los ecologistas, lo declaran también los científicos y los representantes políticos y religiosos. No debemos de estar haciendo bien las cosas puesto que nuestra “casa común” se está quejando y dando avisos. Lo ha dicho claramente la biodiversidad que se encuentra malherida y tiene a veces muy mal genio. Familias de animales y plantas desaparecen sin que apenas nos demos cuenta; se enfrentan a diferentes impactos que precisamente tienen origen en el ser humano. Es cierto que algunas especies emigran o se adaptan a nuevos lugares, y dejamos de verlas sin apenas fijarnos; pero muchas se mueren.
Aunque con sus correspondientes controversias biológicas y éticas, la clonación (ya experimentada) se muestra como una posibilidad de dar vida a organismos extintos, con lo que los científicos que esto estudian hablan de la desextinción, que recuerda la ciencia ficción milagrera o muy imaginativa pero probable de “Parque Jurásico”. Hablamos de poder engendrar de manera artificial unidades de especies extinguidas de las que se conocen sus características vitales. Se tocan así terrenos resbaladizos cuando se pregunta uno si sería correcta, en situaciones justificadas, la clonación humana, terreno que de momento sólo se ve recreado en la literatura, en el cine o en las series de fantasía científica de televisión. Determinados personajes ya afamados, “consentidos” y entusiastas (como Superman y Batman, principalmente) aparecen en nuestras vidas con unos poderes que les han sido inyectados artificialmente y con los que pueden hacer un bien extraordinario y hasta espectacular, o ser más malos que los monstruos. En este aspecto apetece que aparezcan “einsteins” que serían muy demandados para los grandes negocios, pero corren el riesgo de tener como competidores a los malvados “hitlers” que con sus sistemas de exterminio y desaparición fulminante del enemigo, serían unas “piezas” de mucho cuidado. En fin: tenemos el planeta muy jorobado.

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