Don Quijote en el Congreso

don-quichote-und-sanchoHabría que ver qué significado tenía llevar al Congreso de los Diputados, en abril de 2016, la lectura de textos seleccionados del Quijote para cerrar el Cuarto Centenario de la muerte de su autor, Miguel de Cervantes.

Habría que ver quién lo organizó y puso en el atril de oradores al magnífico y muy respetado actor y director de teatro Josep María Pou, caracterizado por sus recitales dada su excelente voz que modula con perfección y gracejo.

Habría que ver qué intención se seguía al elegir el capítulo XLII de la Segunda parte, titulado “de los consejos que dio don Quijote a Sancho Panza antes que fuese a gobernar la ínsula, con otras cosas bien consideradas”.

350_don-quijote-y-sancho-panzaHabría que ver por qué don Quijote, sintiéndose superior, tomó a Sancho de la mano en presencia del duque pero se fue con él a su estancia, con la sana intención de aconsejarle “cómo “se había de haber” en su oficio”.

Habría que ver, sí, porque el haber es el verbo actuante que sirve para formar los tiempos compuestos de los otros, el que pule expresiones y las reviste de ralea, por dentro como por fuera, y el que sirve como auxiliar.

Habría que ver: Primeramente, ¡oh hijo!, has de temer a Dios; porque en el temerle está la sabiduría, y siendo sabio no podrás errar en nada. Lo segundo (…), has de conocerte a ti mismo(…) que es el más difícil conocimiento…

Habría que ver: Del conocerte saldrá el no hincharte como la rana que quiso igualarse con el buey, que si esto haces vendrá a ser “feos pies de la rueda” de tu locura la consideración de haber guardado puercos en tu tierra.

Habría que ver lo que respondió Sancho: Así es la verdad, pero fue cuando muchacho; pero después, algo hombrecillo, gansos fueron los que guardé, que no puercos. (…) No todos los que gobiernan vienen de casta de reyes.

Habría que verlos y oírlos: No te guíes por la ley del encaje. (…) Hallen en ti más compasión las lágrimas del pobre, pero no más justicia, que las informaciones del rico como por entre los sollozos e importunidades del pobre.

Habría que ver si algo entendieron los diputados: Cuando debiere tener lugar la equidad, no cargues el rigor de la ley al delincuente; que no es mejor la fama del juez riguroso que la del compasivo. Si doblares la vara, no sea con el peso de la dádiva, sino con el de la misericordia.

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