Accidentes de tráfico por micro sueños

Dormir al volanteComo ahora todo se quiere controlar con la buena finalidad de hacernos la vida más segura y más fácil, y la de los automovilistas es un dolor de cabeza porque hay un verdadero empeño en rebajar cifras por siniestralidad, hemos descubierto que existen los “micro sueños”, una amenaza que, aunque no sea nada nueva, es ahora cuando, al parecer, se investiga. Y, desde luego, cuando se ha dado el dato procedente de un estudio de la Fundación del Comisariado del Automóvil (CEA). Se trata de escasos lapsus de 2 a 3 segundos en los que se producen accidentes destinados a ser mortales por su entramado y trascendencia, por el absoluto descontrol humano que difícilmente puede dominar la parte técnica con fijación de conducción o aviso inmediato al conductor, porque de momento no es tan fácil como lo hacen en las películas de James Bond y sus primos hermanos.

A esos siniestros se achaca el 24 por ciento de los accidentes mortales en autopista. El chistoso dirá ahora que eso pasa en esas rutas por lo sumamente aburridas que son, pero nunca perdamos de vista que los principales accidentes, y más dramáticos por las secuelas psicológicas y sentido de culpa que producen lo son precisamente por un exceso de distracciones, sea toqueteando a los móviles, jugando con niños o mascotas, u observando místicamente el paisaje y una hermosísima puesta de sol que, en efecto, apetece observar; pero para que se disfrute hay que parar.

Quizás lo más llamativo, por no decir escandaloso, es que se afirme que casi el 60 por cien de los conductores ha sufrido esos micro sueños y un 70 por ciento ha tenido la sensación de quedarse dormido al volante. ¡Buff! Si la gente ha contestado eso en una encuesta, mala cosa, porque demuestra que ha sido consciente de una dormida fugaz. La carretera sigue siendo una senda muy vulnerable, y los coches ni te cuento; y eso pese a que últimamente los propios vehículos han aprendido a bostezar, a demostrar que tienen hambre (necesitan combustible), ayudarnos a aparcar al milímetro y saber llegar. Pero por mucha técnica que tengamos al servicio de nuestra seguridad nunca nadie nos quitará el victimario si nos pasa algo a nosotros y/o a los que nos acompañan. Aconsejan los entendidos acordarse de los efectos de los fármacos, descansar cada 200 kilómetros, no empezar un viaje si hay cansancio, fatiga o somnolencia.

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