Las acogidas y las despoblaciones

old-922918_960_720Hemos leído en varios sueltos de agencias y periódicos que algunos pueblos se lo están pensando como solución a estos dos problemas que estamos viviendo en nuestra sociedad. Se trata del maridaje acogida-despoblación, ya que resuelve en su verdadera sustancia estos asuntos que son algo dolorosos porque escuecen en conciencia a una sociedad cada vez más sensibilizada por humanitaria y universal. Decimos que aquí cabemos todos, que hay sitio, pero a veces no es del todo cierto cuando se han de soportar escrúpulos raciales (ya casi del todo superados) u otras dificultades de tipo burocrático. Entretanto, nos escandalizamos de que existan muertes  y sufrimientos entre los que abandonan sus lugares de siempre y llegados a una población de acogida los servicios sociales municipales les digan que tienen para ellos barrios marginales que más bien se sustentan en chabolas o edificios abandonados, a la vez que nos da pena que nuestros pueblos aislados y desconectados se estén despoblando por falta de comodidades y de los servicios de que ya gozan todos los hogares modernos. No debe de ser tan fácil partir de cero legislando esta nueva situación, pero todo estará supuestamente en manos de buenos profesionales.

Si España tiene una deuda pendiente, moral e internacional, en cuanto a generosidad con refugiados y migrantes, darles a estos nuevos “sin techo” pueblecitos con infraestructuras básicas (caminos, calles, tendido eléctrico, alcantarillado, pilares, fundamentos de edificios, etc.) es quitarnos de esas cargas (no del todo, porque habrá que ser ayudando) y encarrilar un modo claro de transformación. Dicen que las llegadas de migrantes a España se han duplicado con respecto a las cifras del año 2016. El gobierno español se había comprometido a acoger a 17.000 y pico, aunque a finales de septiembre sólo se había llegado a un 11 por cien, lo que ha provocado que las diversas ONG que a esto se dedican estén claramente en campaña de denuncia. ACNUR nos aclara que refugiados son personas o familias que huyen de conflictos armados o persecuciones, mientras los migrantes, son los que eligen trasladarse para mejorar sus condiciones de vida. Por otro lado, es bueno saber que la población total en nuestro país se mantiene porque las cifras de los acogidos se equiparan a las de los no engendrados, pues las familias tienen cada vez menos hijos. Lo de la despoblación de municipios rurales y pequeños es un drama de sensibilidad emocional que afecta a personas muy mayores que ya se han adaptado a vivir en las grandes ciudades y a privarse de recuerdos.

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